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13 de abril de 2016 / 03:58 p.m.

El Bayern de Múnich acabó con los sueños del Benfica y logró el pase a semifinales en un partido que se le puso cuesta arriba y en el que por momentos lo pasó mal, víctima de sus fallos ante el portero local, un hoy acertado Éderson.

Los alemanes remontaron el tanto inicial de Raúl Jiménez antes del descanso y prácticamente cerraron la eliminatoria recién comenzada la segunda mitad, pero erraron numerosas oportunidades ante un equipo, el portugués, que vendió cara su piel durante toda la eliminatoria.

Por si tuviera poco el Benfica con medirse a un "gigante" como el Bayern, por si no fuera suficiente estar obligado a remontar el 1-0 de la ida, el conjunto lisboeta se plantó ante su afición con un once plagado de suplentes por las numerosas bajas.

A la sanción del goleador Jonas, se sumó la ausencia del mediapunta argentino Gaitán por lesión y a última hora también la del delantero griego Kostas Mitroglou. Los tres, titulares indiscutibles y responsables de todo el peso ofensivo del equipo.

Del lado del Bayern, la única sorpresa fue la decisión de Pep Guardiola de dejar en el banquillo a Lewandowski, reflejo de las intenciones del técnico catalán, que priorizó el control de la posesión y la paciencia a tener más poderío arriba.

En los primeros instantes del encuentro, el Bayern consiguió lo que se proponía. El famoso "tiki-taka" salió a relucir y logró mantener todo bajo control, amenazando -aunque sin demasiado peligro- continuamente por las bandas, con Ribéry y Douglas Costa como puñales y con las subidas de Lahm como elemento sorpresa.

Los locales no se arrugaron, llevados en volandas por una hinchada entregada desde el minuto uno. Aguantaron el envite, bien replegados atrás, sin renunciar a la presión y preparados para salir a la contra, pese a que le costó reunir suficiente gente para aproximarse al área de Neuer.

Terminadas las presentaciones, fue Müller el encargado de inaugurar el capítulo de ocasiones en el 18 con un remate de volea, forzado, tras centro de Lahm desde la derecha y que salió muy cerca del palo derecho de la portería del Benfica.

Un par de minutos más tarde la tuvo también el chileno Arturo Vidal tras asistencia genial de Thiago, pero su cabezazo salió muy flojo.

En ésas estaba el Bayern, merodeando el gol, cuando el Benfica le asestó un golpe inesperado. Corría el 26, Eliseu aceleró por el carril izquierdo, hizo una diagonal y metió un centro milimétrico a la espalda de Javi Martínez y Alaba. La inoportuna salida de Neuer y la cabeza del mexicano Raúl Jiménez bastaron para igualar la eliminatoria y llevar el delirio al Estadio de la Luz.

Los rostros de los jugadores del Benfica denotaban cierta incredulidad por empatar la contienda a la primera oportunidad. La apasionada afición local, por su parte, rugió como en las grandes citas y celebró cada mal pase del conjunto alemán como si de un gol se tratase.

Noqueado el Bayern, incrédulo ante lo que estaba pasando, las "águilas" pudieron incluso tomar ventaja en la eliminatoria en el 30.

Una aparentemente inofensiva internada de Salvio por la derecha acabó con pase franco al punto de penalti -ante la pasividad de la defensa- que llegó a las botas de Jiménez, cuyo remate, demasiado flojo, fue a parar a las manoplas de Neuer.

El mexicano, pese al fallo, completó un partido meritorio sin apenas compañía arriba, ayudando en la presión y liderando el ataque de las "águilas".

Cuando peor pintaban las cosas para los de Guardiola, empataron la contienda. Un gran despeje de Éderson para salvar una clara ocasión de gol rival llegó a Arturo Vidal en el borde del área, que de potente zurdazo y con el portero todavía por los suelos volvió a poner por delante a los bávaros.

Fue encajar el tanto y el miedo cambió de bando. Al Benfica le entró el tembleque y comenzó a fallar pases fáciles, que a punto estuvieron de costarles un disgusto.

De nuevo Vidal pudo ampliar la ventaja visitante al filo del descanso, pero desaprovechó un pase por encima de la defensa marca de la casa de Xabi Alonso.

En la reanudación, el conjunto portugués quiso continuar siendo un equipo ordenado, sin buscar alocadamente el gol, mientras el Bayern seguía a la suya, dominando y en la búsqueda de algún hueco. Su estrategia se desarboló a los pocos minutos, cuando Müller aprovechó un gran pase de cabeza a la salida de un córner de Javi Martínez.

Los lisboetas necesitaban tres goles para remontar la eliminatoria, una tarea hercúlea para cualquiera, y más contra un equipo sólido como el Bayern.

Totalmente grogui, las ocasiones comenzaron a sucederse para los germanos. Éderson estuvo listo en el 53, cuando arriesgó hacer penalti para sacarle el balón a Douglas Costa y evitar que éste pusiera la puntilla.

Costa volvió a ser el protagonista instantes después, cuando mandó un zurdazo cruzado y en carrera al poste.

Müller incluso llegó a marcar en el 67, pero fue anulado por fuera de juego previo. Para colmo el guardameta brasileño Éderson, de los mejores entre los locales, cometió un error infantil que por poco no se convirtió en gol.

Los alemanes perdonaron, y el Benfica sacó provecho. En el 74, una escapada de Gonçalo Guedes acabó con falta peligrosa al borde del área cometida por Javi Martínez -se reclamó roja en la jugada-. El brasileño Talisca, salido desde el banquillo, se marcó un golazo que puso el 2-2 en el luminoso y dio un hilo de esperanza a las "águilas".

Aún pudo Talisca hacer otro en una falta lejana, pero se marchó por poco.

Con el Benfica volcado, Lewandowski también tuvo su oportunidad pero falló un uno contra uno con Éderson en las postrimerías del duelo, al igual que Jovic para el Benfica.

Ni por esas se calló la bulliciosa afición local, que despidió a los suyos como héroes, agradecidos por la entrega y el esfuerzo frente a un Bayern poderoso que sufrió más de lo esperado.