EFE
11 de junio de 2016 / 04:09 p.m.

Vassily Berezutski, el defensa que en la previa había dicho que esperaba que tras el partido los ingleses supiesen alguno de los nombres rusos, ya tiene su recompensa. Un gol suyo, en el último minuto, dejó a Inglaterra sin la victoria que mereció, por juego y ocasiones.

Hasta esa acción, un centro cruzado al área que no supo defender la zaga inglesa, ni entender el meta Joe Hart y que, por si acaso, terminó de introducir en la meta Glushakov, los ingleses dominaron un encuentro en el que pudieron lograr una victoria holgada, pero en el que también pecaron de inexperiencia, al darlo por cerrado antes de tiempo.

Ante un rival que se preveía defensivo, lastrado por las numerosas bajas que ha padecido justo antes del torneo, Hodgson apostó fuerte al ataque. Alineó a Rooney, Lallana, Delle Alli, Sterling y Keane y los distribuyó por el campo enemigo.

Con Rooney no sólo reconvertido en centrocampista, sino al mando de la dirección del juego inglés, Sterling y Lallana bien abiertos y Delle Alli con libertad de movimientos, Inglaterra zarandeó a Rusia en una primera media hora en la que disparó en ocho ocasiones a meta, pero sin acierto.

Ese se supone que lo pone Harry Keane, el goleador inglés, pero el delantero del Tottenham fue el único que no entró en la dinámica de su equipo, a menudo desconectado.

Al conjunto ruso, mientras, le valió durante todo el primer tiempo con su esfuerzo colectivo. No creó más peligro que un remate de cabeza de su central Sergey Ignashevich, tras un golpe franco, y sobrevivió, en parte, por la buena actuación del veterano meta Igor Akinfeev, bien colocado ante los sucesivos remates de Adam Lallana, Kyle Walker o Wayne Rooney.

En el segundo tiempo, el equipo de Leonid Slutski adelantó algo más sus líneas y comenzó a llegar al área rival, pese a que su remate más peligroso fue un rechace de cabeza contra su meta de Eric Dier (m.59).

Tuvo, sin embargo, más el balón Aleksander Kokorin, entró más en juego Artem Dzyuba y, como se fue diluyendo el centro del campo inglés, perdiendo presencia Alli, a Rusia pareció irle bien con el plan de su técnico.

Pero esta selección inglesa cuenta con argumentos para desarmar al rival en cualquier momento. Lo pudo hacer con un disparo de Rooney que rechazó hacia el larguero milagrosamente Akinfeev (m.69) y, finalmente, lo logró cuatro minutos después con un precioso golpe franco ejecutado por Dier, perfecto de potencia y colocación.

Con el gol, recuperó la alegría el juego inglés. Hodgson dio minutos a Jack Wilshere, falto de ritmo tras la lesión, y descanso a Rooney.

Rusia, sin recursos para variar su plan, no volvió a crear peligro hasta esa última acción. Ese cabezazo de Berezutki, con el rival dormido, que le dio la venganza deseada; los ingleses recordarán su complicado apellido.