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2 de marzo de 2017 / 05:29 p.m.

Dos de los equipos cariocas de futbol más importantes –Fluminense y Flamengo- se enfrentarán en la final de la Copa de Río de Janeiro, pero en el estadio solo habrá una fanaticada tras la decisión judicial adoptada para frenar la endémica violencia que azota al rey de los deportes en Brasil.

Los enfrentamientos entre hinchadas -como se les conoce aquí a los seguidores de un equipo-, dentro y fuera de los estadios brasileños provocan cada año decenas de muertos y empañan la imagen de un deporte vivido como una religión en el país.

La más reciente víctima fue Diego Silva dos Santos, un joven de 28 años quien murió el 12 de febrero, cuando los equipos cariocas Botafogo y Flamengo disputaban un partido en el estadio Nilton Santos de Río de Janeiro, que estuvo marcado por graves incidentes.

Silva dos Santos, aficionado del Botafogo, falleció en las inmediaciones del estadio –usado para competiciones de atletismo durante los Juegos Olímpicos- como consecuencia de un disparo en el pecho, mientras otras siete personas resultaron heridas.

La violencia entre las hinchadas fue tan intensa que la guardia municipal tuvo que intervenir de urgencia para que un grupo de radicales no quemara vivo a un fanático contrario al que acababan de propinarle una paliza.

Ante esa situación, la justicia brasileña decretó esta semana que el clásico entre Fluminense y Flamengo por la ‘Taça Guanabara’ se dispute bajo el esquema de “hinchada única”, es decir, que solo uno de los dos equipos (el Fluminense, por sorteo) tendrá seguidores en el estadio.

Se trata de una controvertida medida que la justicia aplicó en varios estados del país, ante la percepción de que las fuerzas del orden se ven desbordadas ante los enfrentamientos.

Otros países, como Argentina, también aplicaron la norma para frenar la violencia alrededor del futbol, pero algunos expertos señalan que se trata de una iniciativa que no solventa un problema estructural.

El 90 por ciento de los conflictos y muertes como consecuencia de la rivalidad entre grupos de aficionados suceden lejos de los estadios y en días y horas diferentes a las de los partidos”, explicó el sociólogo Mauricio Murad, quien estudió la violencia en el mundo del balompié brasileño.

Murad comentó que las causas de la violencia son complejas, pero apunta a la violencia en Brasil –donde cada año 58 mil personas son asesinadas- y a la impunidad como principales motores.

En los últimos años solamente el 2.0 por ciento de los crímenes fueron concluidos. El nivel de impunidad es muy alto”, manifestó.