EFE
10 de junio de 2016 / 08:27 p.m.

Chile obtuvo hoy un respiro en la Copa América al derrotar a Bolivia por 2-1 con un penalti convertido por Arturo Vidal en el décimo minuto de prolongación un resultado que dejó a su rival prácticamente desahuciado.

Vidal abrió el marcador para Chile en el arranque de la segunda parte, Jhasmani Campos empató en el 60 con un golazo de falta por la escuadra, y Vidal, de nuevo, desde el punto de penalti, firmó el tanto del triunfo en el último suspiro, en una pena máxima que castigó una mano en el área.

A pesar del resultado favorable, Chile acrecentó las dudas que deja su juego. Su presentación supo a poco, el campeón no fue capaz de descifrar cómo abrir el candado boliviano y fue demasiado lento y previsible en sus planteamientos ofensivos.

Con la victoria in extremis, Chile subió a cuatro puntos y llega a la tercera jornada con sus posibilidades de clasificación intactas.

Durante el partido, Bolivia plantó cara. Aprendida la lección de su mal debut ante Panamá, adelantó su defensa, juntó las líneas al máximo y ahogó a Chile a más de diez metros de distancia de su área.

El equipo dirigido por Juan Antonio Pizzi se enfrentó entonces a un desafío de paciencia, tuvo la posesión en casi todo momento, pero sin capacidad de traducir ese control en tiros a puerta.

A Chile le faltó frescura y velocidad, trató de ensanchar el campo por medio de Alexis Sánchez y Jean Beausejour, que se alternaban en las internadas por la izquierda, y de Pedro Pablo Hernández, muy abierto por la banda derecha, pero la intensidad de la zaga boliviana puso a raya al campeón de América una y otra vez.

La estrategia defensiva boliviana funcionó a la perfección hasta pasada la primera media hora de partido, cuando surgieron las primeras fisuras y Chile logró realizar sus primeros remates con peligro.

La mejor ocasión hasta el descanso, en el minuto 39, fue fruto de una mala salida del portero Carlos Lampe, pero el defensa Edward Zenteno despejó bajo palos el remate de Alexis Sánchez, que fue el único tiro a puerta de toda la primera etapa.

Las tornas cambiaron nada más regresar de los vestuarios, cuando Chile abrió el marcador en su primer intento, en un remate de Vidal en el área, tras una asistencia de Mauricio Pinilla.

Después del gol, el equipo de Pizzi mantuvo la parsimonia, esperando que se generasen más espacios con la necesaria apertura que inició Bolivia en busca de darle la vuelta al resultado, pero fue la Verde la que golpeó e igualó las tablas.

El gol del empate llegó en un tiro de falta que Jhasmani Campos, recién ingresado al campo, envió a la escuadra con un zurdazo desde una gran distancia, imposible para Claudio Bravo.

A partir de entonces, a Chile le entraron las prisas y aumentó la presión sobre la defensa boliviana, que se replegó totalmente en su área, pero tan sólo logró crear peligro en un par de ocasiones a balón parado, sin éxito, hasta que llegó el penalti en el descuento que le valió los tres puntos.