EFE
19 de noviembre de 2016 / 04:08 p.m.

Tres goles del portugués Cristiano Ronaldo y un ejercicio consistente del Real Madrid sometieron al Atlético de Madrid en el estadio Vicente Calderón, escenario de un duelo práctico del conjunto de Zidane y decepcionante del equipo rojiblanco que abre hasta los nueve puntos la brecha entre ambos en la tabla.

Un triunfo sólido, sobre todo por el primer tiempo, del Real Madrid, ganador al intermedio con el 0-1 de falta del astro luso, tras rebotar en una barrera abierta, y al final, con el 0-2 de penalti y el 0-3 al contragolpe del mismos protagonista, y el vigésimo noveno encuentro consecutivo sin perder del equipo blanco.

Y la segunda derrota seguida en la Liga del Atlético, que sólo había perdido una vez dos encuentros sucesivos en el campeonato en la era Simeone -en 2012-, mientras le acechan las dudas por ese hecho, por el resultado y por la distancia en la clasificación, pero también por su partido de este sábado, lejos de su nivel habitual.

El derbi fue del Real Madrid, que domó desde el balón y desde la pegada la ambición del Atlético. A la decena de minutos de agitación rojiblancos, con presión a la salida de pelota de Varane y Nacho, titular en lugar de Sergio Ramos, y con una ocasión -media en una falta de Yannick Carrasco y media en una volea fallida de Saúl-, respondió con jerarquía, posesión, profundidad y fortuna en el gol.

Al ritmo de las maniobras de Isco Alarcón, la mejor transición del equipo blanco en todo el primer tramo del duelo, empujó metro a metro hacia su campo al Atlético, replegado entonces, sin salida, salvado por el esloveno Jan Oblak instantes después y en desventaja allá por el minuto 22, con una falta directa de Cristiano Ronaldo que habría sido intranscendente de no abrirse la barrera. Fue gol.

Una concesión, un detalle, pero 0-1 en contra para el Atlético con todo lo que eso supone cuando enfrente está un adversario como el Real Madrid, que perdona poco o nada. Y, además, un conjunto blanco como este sábado en el primer tiempo. Lo tuvo todo bajo su control, con balón, sin él, su área, la contraria, el medio campo...

Le quitó la pelota al equipo rojiblanco, no le dejó jugar apenas en campo contrario, se implicó y se aplicó en defensa y desconectó todas las individualidades ofensivas del Atlético. No entró apenas en acción Antoine Griezmann, no desbordó Yannick Carrasco, acechado por un par de rivales cada vez que propuso una conducción o un regate, no hubo opción de remate de Fernando Torres...

Nulo entonces el Atlético, consistente el Real Madrid, aunque con pocas más apariciones sobre el área rojiblanca, el primer tiempo se cerró sin un solo tiro a portería del conjunto local; una noticia inesperada, la primera en ese sentido desde hace años en el Vicente Calderón, pero, a la vez, un ejemplo indudable del desarrollo del primer tiempo, dominado en el campo y el marcador por los blancos.

La segunda parte apuntó a otra cosa al principio, porque el Atlético ya sí fue por momentos un Atlético más reconocible, potente en el despliegue, insistente en el ataque e intenso en cada lance. En cinco minutos se acercó más al gol que en todo el primer tiempo. Y sufrió, dudó y aguantó el Real Madrid. Superó su peor momento.

Porque el arrebato rojiblanco no fue suficiente para empatarle el partido. Sí para generar en su rival un rato de inquietud que no había sentido desde que se puso en juego el duelo, pero sólo un rato, porque el Real Madrid recompuso de inmediato su seriedad atrás y sus contragolpes para sentenciar ya el choque en el minuto 70.

Lo hizo con un discutido penalti de Stefan Savic sobre Cristiano Ronaldo, muy protestado por el Atlético. El luso lo transformó a la perfección, raso, por abajo, sin opción para Oblak y tampoco ya para el conjunto rojiblanco, doblegado en el derbi, goleado después con el 0-3 de Cristiano y a nueve puntos del liderato del Madrid.