AP
21 de mayo de 2015 / 10:59 p.m.

Cruzeiro de Brasil metió un pie y medio en las semifinales de la Copa Libertadores de América, al derrotar 1-0 a River Plate en el estadio Monumental de Buenos Aires, en la ida de los cuartos de final.

El gol de Marquinhos, a nueve minutos del final, le dio una ventaja clave al conjunto de Belo Horizonte, de cara a la revancha que se disputará el miércoles próximo en el estadio Mineirao.

River cerró con derrota una semana signada por el escándalo de La Bombonera, donde hinchas de Boca agredieron a los jugadores del "Millonario" con gas pimienta, lo cual derivó en la suspensión del partido y la posterior descalificación del equipo "xeneize" de la competencia por parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).

El triunfo del Cruzeiro fue merecido. River lució toda la noche impreciso, apurado y sin ideas para vulnerar la resistencia de la visita, que contó con el arquero Fabio como figura.

En la previa, el estadio Monumental —colmado con cerca de 55.000 espectadores— vivió una fiesta. Miles de celulares apuntaban al campo de juego, se proyectó un video de ACDC en pantalla gigante y surgió un par de cánticos de los hinchas "millonarios", recordando lo sucedido una semana atrás en La Bombonera.

Además, antes del arranque del cotejo, fueron homenajeados los ex futbolistas Roberto Perfumo y Juan Pablo Sorín, quienes vistieron las camisetas de ambos clubes.

Pero una vez el balón echó a rodar, el optimismo de los hinchas de River trocó en preocupación. El equipo mineiro asumió el protagonismo desde el inicio, presionando arriba y manejando con criterio la pelota. Como muestra, un botón: a los 3 minutos, se lo perdió solo frente al arco el zaguero Manoel.

River parecía anestesiado, como si los efectos de los incidentes en La Boca todavía le hicieran mella. De a poco Matías Kranevitter y Leonardo Ponzio comenzaron a hacer pie en el medio y el local empezó a merodear el arco de Fabio. A los 16, el arquero salvó con los pies ante una arremetida del colombiano Teófilo Gutiérrez.

A partir de entonces, siguieron prestándose la pelota mutuamente hasta que el árbitro chileno Enrique Ossés pitó el final del primer tiempo. Gutiérrez remató ancho luego de un gran anticipo en el ataque del uruguayo Rodrigo Mora. A continuación Damiao, en una contra, no pudo aprovechar un mano a mano con Barovero.

En el complemento, poco cambió. Y el técnico Marcelo Gallardo decidió mover el banco, con el ingreso de Leonardo Pisculichi en busca de mayor volumen de juego, sin resultado.

Cruzeiro esperaba al acecho de su oportunidad ante una defensa que ofrecía pocas garantías. Y a los 64, Leonel Vangioni salvó sobre la línea un remate de Farías Williams con inexorable destino de gol. River respondió con una buena pared entre Gutiérrez y el sustituto Fernando Cavenaghi, que culminó con un disparo muy desviado del colombiano.

Cuando parecía que Cruzeiro se conformaba con el cero en arco propio, la defensa de River volvió a fallar, y tras un remate del sustituto Gabriel Xavier que cruzó el área chica, Marquinhos apareció por el segundo palo para sentenciar el 1-0 y silenciar el Monumental.

En los minutos que quedaron, el local fue un manojo de nervios y Cruzeiro sostuvo el marcador basado en la firmeza de Fabio y el despliegue del resto, para llevarse una victoria de ensueño a Belo Horizonte y extender su "paternidad" sobre River, con un historial de 12 victorias sobre 14 partidos disputados.