6 de marzo de 2013 / 10:02 p.m.

Frecuentemente escuchamos "quejas" de los padres respecto a que los hijos destruyen todo, rayan paredes, abren teléfonos, secadoras y todo aparato electrónico que encuentran a su paso, e incluso comentan que los niños descomponen los juguetes y la mayoría de las veces solamente es porque ellos desean saber cómo funcionan éstos.

Eso se llama experimentación, y es estimulado por la curiosidad de los niños y las niñas, dando base a muchos aprendizajes y a reestructuración de lo que ya saben, ya que exploran, observan e interiorizan el medio que les rodea.

La observación y la curiosidad nata, va construyendo el contexto inmediato del infante, va buscando nuevos significados formando nuevos aprendizajes.

Es importante reconocer que la próxima vez que usted vea aparatos desmantelados, juguetes con piezas de menos, recordemos que la razón es solamente que una curiosidad está siendo satisfecha.

Esta curiosidad los lleva a una búsqueda y explicación de diversas preguntas, propiciando una necesidad de consultar fuentes de información, así como realizar preguntas constantes a los adultos, esto les permite encontrar explicaciones a las inquietudes originadas durante la observación y manipulación de los objetos.

El experimentar trae consigo el desarrollo de habilidades cognitivas, tales como la observación, el análisis, la reflexión e incluso el desarrollo del lenguaje.

Así mismo esto conlleva al método científico, ya que el niño al abrir su juguete, o el aparato de su interés, formula hipótesis tales como: si le quito esta pieza ya no podrá desplazarse, o si coloco esta pieza de otro lado podrá caminar y saltar etc. es decir predice cada resultado al cambiar, quitar, colocar cada pieza.

Estas predicciones o hipótesis ponen en juego sus conocimientos y de esa manera resuelve sus problemáticas plateadas, estas problemáticas son intelectuales.

Otras habilidades cognitivas que desarrolla el niño al experimentar es la observación, el comparar resultados comparando lo que sucede con lo que está haciendo y con lo que él pensaba que podía suceder. También compara las características de los objetos, formas, colores, e incluso sabores. Así mismo desarrollan la habilidad de emitir juicios y dar inferencias y sobre todo concentrarse en un tema sin salirse de él.

Entonces recuerde usted, que cada vez que vea un aparato destruido, las piezas de los juguetes por todos lados, antes de molestarse pregunte a su hijo: ¿por qué lo hiciste? tal vez la respuesta que le proporcionen le den idea de que su hijo solamente quiere saber cómo funcionan los aparatos, por qué funcionan de tal o cual forma y si es así, no se moleste.

Proporcione mejor a su hijo juegos de investigación, que contengan lupas, marcadores, pinturas, microscopios etc. porque de esta forma usted está desarrollando habilidades intelectuales que nunca sospechó.

Miriam Benítez