EFE
9 de enero de 2018 / 10:16 a.m.

El delantero germano-turco de origen kurdo Deniz Naki, condenado en abril pasado en Turquía a 18 meses de libertad condicional bajo la acusación de propaganda terrorista, fue atacado anoche cuando el vehículo en el que circulaba por una autopista alemana recibió el impacto de dos disparos.

El jugador, que resultó ileso, se mostró convencido en declaraciones al diario "Die Welt" de que el autor de los disparos fue un agente de los servicios secretos turcos o de cualquier otra persona que no aprueba su postura política, abiertamente crítica contra el presidente turco , Recep Tayyip Erodgan.

"Podría haber muerto, faltó poco. Siempre he sabido que esto podía ocurrir. Pero que me pase algo así en Alemania, con eso no contaba", declaró Naki, de 28 años, quien actualmente juega en las filas del club kurdo Amed SK de la tercera división.

Naki, que se encuentra en Alemania visitando a su familia, explicó que regresaba de visitar a un amigo cuando al circular por el carril derecho en la autopista A4 a la altura de la localidad de Düren (oeste) oyó hacia las 23.00 horas (22.00 GMT) unos disparos.

"En seguida me puse a cubierto y me salí al arcén. Entonces llamé a la policía", precisó el jugador, quien señaló que los disparos fueron lanzados desde su izquierda, ligeramente en diagonal de atrás y desde un coche negro.

Una bala impactó en la ventana del vehículo que conducía Naki, otra cerca de una de las ruedas.

En Alemania, Naki, nacido en Düren, jugó en la selección nacional sub'21 junto a Jerôme Boateng y Mats Hummels y contribuyó al ascenso a la Bundesliga del St. Pauli, en cuyas filas estuvo entre 2009 y 2012, tras lo cual pasó una temporada en el Paderborn de la segunda división antes de fichar en 2013 por el Gençlerbirligi de Ankara.

En abril pasado, fue condenado a 18 meses de libertad condicional acusado de propaganda terrorista para el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), sentencia que cambió su vida y que le hizo perder muchos amigos y ser blanco de amenazas de muerte; aún así, optó por quedarse en Turquía.