3 de septiembre de 2013 / 09:04 p.m.

Anhelamos los tiempos anteriores donde mamá decía recoge tus juguetes y lo hacíamos, y cuando nos hacían señas en forma automática obedecíamos.

No sabemos qué hacer para que los niños respeten, y pasamos vergüenzas cuando nos desobedecen delante de amigos, o familiares.

Esto es muy real pero ¿qué podemos hacer? Primero debemos tener en claro que el hogar es la primera y la más importante escuela en la vida de los niños.

Allí los hijos reciben lecciones que los acompañarán por el resto de la vida, para ello la enseñanza en el hogar debe comenzar bien temprano. A través de las actitudes correctas que los padres tienen, los niños desarrollan hábitos de obediencia, autodominio, respeto con lo que no le pertenece, obligaciones, gratitud, alegría, reverencia y pureza. Es también en el hogar que los niños necesitan aprender:

Ser ordenados es una cualidad, que se debe desarrollar en cada hijo, por ello debemos asignarles que guarden juguetes, libros, ropa, etc. Que aprendan que cada cosa debe tener un lugar.

Mantenerse limpio y mantener limpia su ropa, cuidar su higiene y aprender a realizar las tareas con prolijidad es deber de cada niño. Siempre debe decirle que así como acude a la escuela limpio y con ropa aseada as i debe regresar a su hogar y prémielo con un caramelo, con una visita a un zoológico etc.

A medida que crecen, cada niño debe recibir nociones básicas de cocina, y a reparar cosas sencillas del hogar, para ello siempre como padres debemos “invitarles” a que nos acompañen para que observen como se realizan las tareas que queremos que aprendan.

El uso del dinero, es una habilidad que debe aprender cada hijo que tengamos. Debemos enseñarles que hacer con el dinero, darle una pequeña cantidad de dinero los fines de semana, permitirá que aprenda a qué hacer con él. Enseñémosle a planificar sus compras con inteligencia. Esto les ayudará a hacer evaluaciones, aceptar las consecuencias de sus decisiones y vivir con los problemas que eventualmente, éstas pueden traer.

La escritora Elena White cita: En el hogar es donde ha de empezar la educación del niño. Allí está su primera escuela. Allí, con sus padres como maestros, debe aprender las lecciones que han de guiarlo a través de la vida: lecciones de respeto, obediencia, reverencia, dominio propio. Las influencias educativas del hogar son un poder decidido para el bien o el mal. Son, en muchos respectos, silenciosas y graduales, pero si se ejercen de la debida manera, llegan a ser un poder abarcante para la verdad y la justicia. ¡Cuán importante es, pues, la escuela del hogar!

Si desde los primeros años de vida, la relación ellos fuese saludable, ellos aprenderán a respetar y aceptar las enseñanzas de los padres. La obediencia a los padres, sin el abuso de autoridad, puede ayudar a los hijos a desarrollar y aprender buenos comportamientos.

Miriam Benítez González