2 de febrero de 2016 / 09:42 a.m.

Guillermo González dio su opinión sobre Javier Hernández, Marco Fabián y la Bundesliga. Aquí te presentamos la edición de hoy de 'El Minuto 90'.

La Liga alemana es y será siendo una Liga de medio pelo. Una Liga en donde el líder regularmente sale campeón con 20 puntos de ventaja sobre el segundo lugar. Una Liga en donde el Bayern Múnich se burla de todos.

La Liga alemana tiene un nivel ralito, de muy poca calidad, con jugadores medianos que no le llaman la atención a nadie. Sí hay dos o tres futbolistas buenos como Marco Reuss o Matt Hummels que tienen calidad mundial. Pero son solo unos cuantos.

En el equipo del Chicharito hay puro pica piedra. Poco talento. No entretienen. Corren mucho y piensan poco. Ni siquiera calificaron a la fase siguiente en la Champions League y van 21 puntos atrás del primer lugar. ¡Qué tragedia!

Y el Chicharito le metió dos goles al Hannover 96 este fin de semana, club que apenas lleva 14 puntos en el torneo y se ubica en el último lugar de la tabla de posiciones. Lo peor es que el grandioso Hannover 96 está 17 puntos abajo del Leverkusen. Terrible. Y acá en México hacemos una novela. Nos queremos matar porque Hernández le hizo dos goles al Hannover. Dios santo. Qué pobreza. Qué falta de análisis. Y Marco Fabián juega en un equipo que su centro delantero parece un jugador de basquetbol.

Ese equipo de Fabián es tan limitado como los Dorados de Sinaloa. No juegan a nada. Caray. Solo porque dicen: “Es que juegan en Alemania”, tienen que ser buenos.

La Liga doméstica en ese país es de mediana a mala. Pero bueno, hasta la Federación Internacional de Estadística dijo que la Premier League está cuatro puestos abajo de la alemana. Cada loco que hay en este mundo.

Pero si ustedes creen que hacerle un montón de goles al Darmstadt 98, al Augsburg o al Ingolstadt 04 es cuestión de mucha calidad, mejor hablemos de otra cosa.

Yo les pido que analicen al Mainz 04, Hoffenheim, Hamburgo al Eintracht Frankfurt y se darán cuenta de lo que les estoy escribiendo.

Antes que ser porristas mexicanos, hay que ser analistas mexicanos. Solo así tendremos un México mejor.