31 de julio de 2013 / 09:51 p.m.

Cuantas veces hemos escuchado la frase: Eres igualito a tu abuelito, y como no, si tenemos herencias de nuestros antepasados. Entonces ¿debo de ser igualito a él solo porque forma parte de mi familia?

Los estudiosos de personalidades, de genética y de educación nos afirman que aunque los genes heredados en nuestras personas, nos hacen herederos de costumbres, modos, gestos e inclusive formas de actuar no es necesario afirmar que seremos como nuestros antepasados. ¿Por qué no? Porque existe un factor muy poderoso que se llama medio ambiente, este cumple la función de influencias para cambios en cada uno de nosotros. Por ello actuamos como vamos aprendiendo de la sociedad a medida que vivimos en ella.

La primera interacción en sociedad es sin duda alguna: la familia. De ella vamos aprendiendo las primeras formas de conducta. Es mamá quien nos va mostrando el mundo y como debemos actuar en el.

Por ejemplo cuando un bebé llora, mamá corre a darle un biberón con leche o un chupón para que succione y se acostumbre a ello, así para de llorar el pequeño  empieza a asimilar que la comida sirve de gratificación cuando no se está a gusto o satisfecho, y entonces ¿por qué nos quejamos de que el niño come todo el día y que tiene sobrepeso?

Ya de adolescentes, pedimos a los hijos que nos entreguen boletas de calificaciones con numero de diez registrados en ellas, pero ¿cuándo nos sentamos con ellos a estudiar? ¿Por qué les dejamos el televisor y computadoras dentro de su habitación y permitimos que se entretengan en ellos en lugar de estudiar?

Eso sucede porque pensamos que los hijos deben de tener y dar lo mejor, pero es mucho trabajo sentarse a formarle hábitos sanos. ¿Son tan importantes los hábitos y su formación de la personalidad?

Veamos primero que es un hábito, según Covey:   Los hábitos son factores poderosos en nuestras vidas. Dado que se trata de pautas consistentes, a menudo inconscientes, de modo constante y cotidiano expresan nuestro carácter y generan nuestra efectividad… o inefectividad

¿Cómo se forma un hábito? Se llevan a cabo las mismas acciones y preparativos. Se muestra una actitud segura en esas acciones. Es decir a fuerza de repetir cierta acción la persona se siente cada vez más segura cuando hace tal o cual cosa.

Por ejemplo, cuando nos cepillamos los dientes lo hacemos en forma segura sin detenernos a preguntarnos ¿Qué haré primero? ¿Abrir la pasta? ¿Llenar el caso con agua? No solamente vamos y en forma segura nos cepillamos los dientes.

Un estudio británico llevado a cabo en el University College de Londres ha demostrado que hacen falta 66 días para que se cree un hábito y pueda mantenerse durante años. Eso significa que si durante ese número de días "repites algo cada día en la misma situación, se convierte en una reacción automática ante dicha situación.

Ahora pensemos ¿quiénes forman esos hábitos? ¿Por qué mi hijo es tan flojo? ¿Por qué mi hija es tan trabajadora? Cada persona, desde el inicio mismo de la concepción, recibe influencias del medio que le rodea, lo cual moldea continuamente su manera de actuar. Todo esto le permite construir su propio estilo de vida, su propio sistema de creencias.

Y ¿Quiénes conformamos el “mundo que le rodea”? definitivamente la familia. El padre y la madre son la primera influencia de los hijos, son quienes les van marcando la pauta para actuar de diferente manera y ante tales reacciones, se va conformando la personalidad del individuo.

¿Cómo influyen los hábitos en la personalidad de cada uno? La personalidad es la punta del témpano, el carácter es la parte sumergida. Esto es que la personalidad formada a base de reacciones y que son hábitos, es solamente lo que vemos de los individuos. Si muestra carácter violento, si es puntual, si sabe conducirse con propiedad etc. Y eso conforma realmente su carácter.

Así que papá y mamá imaginemos que responsabilidad tan enorme se tiene cuando hay un hijo en casa, al cual debemos de enseñar a comportarse en este mundo.

Son ustedes la primera influencia y su modelo de conducta para manifestar las propias y así ir mostrando sus personalidades.

Entonces ¿qué debo hacer para educar a mi hijo, y apoyarlo a formar hábitos positivos?

Esta tarea importante podremos analizarla en nuestro siguiente artículo, por lo pronto muestre usted una conducta que le gustaría que su hijo aprendiera, enseñe costumbres y hábitos los cuales son fundamentales para vivir y ser aceptado en sociedad.

Mirita Benitez