AGENCIAS
16 de septiembre de 2015 / 05:36 p.m.

Tres remates, el segundo espectacular de Hulk, dieron la victoria al Zenit en Mestalla en un encuentro que manejó el Valencia, con una mejoría sustancial tras el descanso, pero en el que a pesar de igualar un 0-2 en contra no consiguió ganar.

La efectividad del equipo ruso fue total e hizo estéril el dominio valencianista, un equipo que tuvo momentos buenos, pero que no consiguió que esos argumentos fueran suficientes para no perder ante un equipo que explotó al máximo sus cualidades y frente al que le faltó algo de consistencia y acierto.

El Valencia inició muy bien el encuentro y envió un balón al palo a los dos minutos en un remate de Cancelo, pero en la primera ocasión visitante, una penetración de Danny acabó con un pase a Hulk, quien en un perfecto disparo cruzado puso el 0-1 en el marcador.

Nada cambió tras ese gol, ya que el Valencia mantuvo alto el listón de su juego y penetró con cierta profundidad por ambas bandas, aunque le faltó remate.

El Zenit apenas se dejaba ver, ya que la iniciativa era del equipo local que tenía enfrente una defensa que había empezado imprecisa el encuentro, pero que poco a poco se entonó y neutralizó sin grandes problemas las ofensivas locales, casi todas en acciones a balón parado y sin excesivo peligro.

Pasada la media hora, el encuentro cambio ligeramente pues el Valencia perdió la capacidad inicial para sorprender por las bandas y el conjunto ruso empezó a sentirse cómodo sobre el terreno de juego.

Hulk, en su papel protagonista, intentó sorprender a Jaume con un envío lejano, desde casi medio campo, en el minuto 39, pero cuando realmente sorprendió a todo el estadio fue seis minutos después, ya que con un zurdazo de una potencia descomunal puso el 0-2 en el marcador.

Dos acciones concretas daban ventaja al Zenit cuando el partido llegó al descanso tras 45 minutos en los que el Valencia, sin brillar, no había estado por debajo de su oponente.

El técnico del Valencia, Nuno Espirito Santo, cambió el dibujo del equipo en el descanso. Sacrificó a Javi Fuego en tareas de contención para dar entrada a un jugador más creativo como André Gomes y optó por alinear juntos a Alcácer y Negredo, por lo que Piatti se quedó en el vestuario.

Joao Cancelo acortó diferencias en un remate duro desde la derecha cuando todos esperaban un centro y el partido cobró un aire diferente para el Valencia, que se volcó sobre la meta de Lodygin.

El partido ganó en emoción porque el equipo local había empezado a creer en sus posibilidades y el Zenit notaba una presión en contra que no había aparecido antes del descanso.

El Valencia, con Gomes y dos delanteros era mejor, se acercaba con más peligro y obligaba al Zenit a replegarse, aunque para ello se veía obligado a realizar un gran desgaste físico que a medida que pasaban los minutos se acusaba más.

El equipo mantuvo las suficientes energías como para empatar en una acción de mucha calidad de André Gomes pasado el ecuador del segundo periodo, pero en la siguiente aproximación, el Zenit volvió a adelantarse en el marcador con un disparo raso de Witsel.

Tras el 2-3, la insistencia local no menguó, las aproximaciones a la meta del Zenit fueron constantes, pero no dieron de sí lo suficiente como para que el Valencia puntuara en el debut de su retorno a la Liga de Campeones.