27 de mayo de 2013 / 08:01 p.m.

 

Sin lugar a dudas sabemos que nuestros hijos son de carácter diferente, por lo tanto los tratamos de forma diferente. Algunos requieren que seamos amables, otros que seamos firmes para que puedan cumplir con lo que les pedimos.

Pero cuantas veces ante ciertas conductas de ellos, no sabemos como actuar aun y conociéndolos; haciendo de ello una difícil situación. Entonces es cuando nos preguntamos ¿debo ser autoritario? ¿Flexible? Y deseamos que nuestros hijos vengan con instrucciones de manejo como si fueran aparatos electrodomésticos, por que esto nos facilitaría la vida.

Aunado a ello escuchamos conferencias, asistimos a talleres de diferentes expertos y algunos  nos dicen que debemos ser autoritarios, otros afirman que siendo amigos de nuestros hijos todo resultará mejor y ahora con esta nueva corriente educativa nos afirman que debemos solamente ser guías.

Entonces, ¿cómo debo ser realmente? Primero debemos tener en claro que es papel juega cada uno de ellos, para entonces poder decidir cual es el papel que como padre deseo desarrollar.

AMIGO:

Mantener una amistad con alguien, formar una relación afectiva entre dos personas. La amistad inicia cuando dos personas se dan cuanta de la afinidad que existe entre ellos dos. Las amistades pueden nacer de forma inmediata, otras veces se va dando con el tiempo.

La amistad involucra diversos sentimientos, donde un amigo acude al otro en busca de confianza, amor, consuelo, respeto y compañía, por ejemplo.

Cuando se habla de amigo, se hace referencia a esa persona que no sólo comparte contigo los mejores momentos de tu vida sino también los peores. Así como compartir gustos, ropa, cosméticos, ninguno de los dos tiene prioridad para ejercer su liderazgo o autoridad siempre debe ser consensado la toma de decisiones.

Para mantener esa amistad debemos de ser condescendientes en ocasiones y permitir que tu amigo sea quien “se salga con la suya” dejando a un lado tu opinión.

 

AUTORIDAD:

Al hablar de autoridad, de inmediato se nos viene a la mente la imagen de un juez, un policía, un maestro etc.

El diccionario de la lengua define a la autoridad como: "Potestad, facultad. Poder que tiene una persona sobre otra que le está subordinada. Persona revestida de algún poder o mando."

Cuando una posición de autoridad es desocupada, la persona que ha dejado el cargo, entrega con él, la autoridad que el mismo representa. La autoridad permanece con el cargo y con su nuevo titular. Cuando se ejerce autoridad, se espera el cumplimiento intrínseco de las órdenes emanadas del titular de la autoridad.

Su palabra no se cuestiona, se sigue al pie de la letra, sin importar que piensen o sienten los demás, de ninguna manera se informa las dificultades que se presenten para cumplir esa orden, solo se da y se debe realizar la acción citada.

GUÍA:

Ante tal palabra, imaginamos a un explorador, conduciéndonos a través de un camino a un lugar previamente determinado.

El diccionario nos permite visualizarlo de una mejor manera, ya que nos dice: Persona que enseña y dirige a otra en su conducta o actitud para hacer o lograr una cosa.

Ante estas definiciones vamos concibiendo el papel de cada uno como padres, e incluso nos hemos ubicado en cada uno de estos roles cuando recordamos diferentes situaciones.

Esto no nos ayuda de ninguna manera a saber si estamos en lo correcto o no, por ello de nuevo nos cuestionamos ¿Es bueno ser guía? ¿Ser autoridad? ¿Ser amigo?

Siendo un tema de profundidad, queremos analizarlo detenidamente así entonces te invitamos la próxima semana para conocer  cada una de éstos roles en relación al papel de padres  y definiremos en cada caso personal como debemos actuar. 

Miriam Benítez González