EFE
28 de noviembre de 2017 / 04:22 p.m.

El coro "vamos Chape" volvió a sonar hoy con estruendo en La Unión, el municipio colombiano en que se estrelló hace un año el avión en que viajaba el equipo del Chapecoense, en una muestra de que los 71 muertos en aquel accidente siguen vivos en el corazón de los aficionados.

En un homenaje organizado por el Atlético Nacional y las autoridades locales, se congregaron cientos de personas en el parque principal de esta población para recordar la noche del 28 de noviembre de 2016, rendir tributo a los fallecidos, solidarizarse con sus familias y hacer un reconocimiento a los organismos de socorro que participaron en las labores de rescate.

Una corta ceremonia litúrgica fue el preámbulo de múltiples actos simbólicos que iniciaron con las reflexiones de las autoridades sobre el accidente y las huellas que dejó.

Tras ese acto, miembros de la Fuerza Aérea desvelaron una placa con los nombres de las 71 víctimas y los seis sobrevivientes del accidente e hicieron una calle de honor a una ofrenda floral.

Ese momento conectó con la entrega de mensajes escritos y el sobrevuelo de helicópteros, los mismos que retiraron del cerro los cuerpos y que en esta ocasión lanzaron pétalos de rosas sobre los asistentes.

"Aquellos seres que partieron no han muerto para nuestros corazones y para nuestra gente", expresó el alcalde de La Unión, Hugo Botero, al evocar durante el homenaje el dolor que significó la caída del avión de Lamia sobre el Cerro Gordo, que se convirtió en un sitio de peregrinaje en esa población del departamento de Antioquia.

El momento más solemne del evento incluyó palomas al viento y un minuto de silencio, que inevitablemente hizo pensar a los asistentes en esa final de la Copa Sudamericana que iba a disputarse entre Nacional y Chapecoense y que truncó el accidente.

"Es un momento triste tanto para Colombia como para Brasil. Todavía hay sentimientos de tristeza. Es un sentido homenaje a unos muchachos que venían con la ilusión de jugar. Nunca los olvidaremos", expresó el presidente de Nacional, Andrés Botero, a periodistas.

Y es que el fútbol también fue protagonista en medio de los arreglos florales, la gratitud hacia los socorristas y lo estremecedor que resultó escuchar los nombres de los 77 pasajeros que no lograron llegar al aeropuerto José María Córdova de Rionegro, que presta sus servicios a la ciudad de Medellín.

Los jugadores verdolagas Felipe Aguilar, Raúl Loaiza y Rodin Quiñones participaron del homenaje con la firma de una camiseta de Nacional que, posteriormente, fue insertada en una "cápsula del tiempo".

La cápsula será llevada la próxima semana a Chapecó (sur de Brasil), para enterrarla en el Parque Medellín.

Allí permanecerá durante 40 años, cuando será abierta para recordar el significado de esta tragedia para dos pueblos ahora hermanos.

"Es un sentimiento conmovedor para todos nosotros. Es bonito e importante que le hagan nuevamente un homenaje a esos guerreros de Dios que están descansando en paz y que han dejado una huella importante", enunció el zaguero Aguilar.

Entre el público y mezclado con militares, bomberos y miembros de la Defensa Civil, Jairo Grisales destacó por portar, siendo colombiano, la camiseta de Chapecoense para recordar un año después "una noche muy triste".

"Quería estar aquí en la Santa Misa y en los actos. Yo soy hincha del Verde (Nacional) y de Chapecoense. Ellos son verdes, quedaron como hermanos", dijo Grisales a Efe con nostalgia y algunas lágrimas por ese "sueño que apagó", como reza la placa instalada en La Unión para recordar a los "campeones eternos".

Los homenajes continuarán en Medellín, y así lo confirmó su alcalde Federico Gutiérrez a través de un mensaje, en el que reveló que mañana inaugurará un mural en el estadio Atanasio Girardot, donde la tragedia evitó que se jugara la final.

En el juego del sábado entre Nacional y Tolima por los cuartos de final de la liga colombiana, el conjunto verdolaga portará el escudo del 'Chape' para tener "cerca del corazón" a un equipo que hizo historia y se volvió inmortal.