18 de febrero de 2013 / 02:40 p.m.

Hoy dominar las habilidades matemáticas es un gran desafío, sin embargo las actuales demandas de la vida moderna nos platea la necesidad de una enseñanza intencional de las matemáticas desde edades tempranas.

En la actualidad, nadie duda de la necesidad de desarrollar habilidades matemáticas para resolver situaciones de la vida diaria.

Desde la prehistoria la matemática ha ayudado al hombre a resolver problemas prácticos, siendo enriquecidas las habilidades puestas en juego en cada problema que se resuelve.

Pero como padre, ¿cómo puedo ayudar a mi hijo a desarrollar esas habilidades?

Primero debemos reconocer que las nociones matemáticas no se adquieren de una vez y para siempre, es un largo proceso de construcción, un proceso continuo y permanente que abarca toda la vida de la persona.

De la misma manera sabemos que el mero recitado de los números, las discusiones respecto de turno o el uso de juegos de mesa no garantiza la apropiación del saber matemático.

Entonces como padres, se nos plantea una inquietante contradicción entre la utilidad de los conocimientos matemáticos en la vida cotidiana y las dificultades que los individuos sienten frente a su aprendizaje.

Es importante conocer el porqué los programas educativos incluye esta asignatura como primordial ya que la empleamos como:

-       Valor instrumental: sirve al ser humano para resolver problemas que se presentan en su entorno. Por ejemplo, indicar la temperatura de medio ambiente.

-       Valor formativo: Contribuye al desarrollo del pensamiento lógico. Contamos cuantos lápices de colores ocupamos, cuantas manzanas nos comeremos etc.

-       Valor Social: Es parte de la comunicación entre los hombres, como cuando preguntamos ¿qué hora es?

-       Valor Cultural: Forma parte del patrimonio de la humanidad, nos permite comunicar lo sucedido en el pasado.

Los números forman parte de la vida diaria de los niños y las niñas, la mayor parte de ellos nacen y conviven en un mundo en el que el número es una forma de expresión y comunicación con sentido. Cuentan sus juguetes, agrupan por características su ropa, acomodan en jerarquía numérica sus barajas etc.

Como padres podemos provechar estos saberes que los niños aprenden en forma natural y como necesaria para poder socializar y jugar con sus amigos.

Por ejemplo, rumbo a la escuela, pídale contar los automóviles de cierto color, o bien identifique el número de ruta de camión que pasa sobre cierta avenida.

Si es el niño tiene más edad, solicítele que mida el tiempo que tarda en trasladarse a un lugar determinado.

Cada actividad que realice en su hogar, utilice las matemáticas. Que agrupe sus juguetes con determinadas características y los divida a su vez en subclases.

Que acomode la ropa de su closet como crea que deba de ir. Esto le permitirá establecer la base de la adición y sustracción al clasificar.

Aproveche las fichas y barajas que contienen un valor y permítale jugar con ellos, la mayoría de estos juegos incluyen restar y sumar.

Sabemos que el desarrollo de habilidades matemáticas es un proceso complejo que necesita de una constante reflexión, profundización y modificación de aprendizajes anteriores.

Brindemos esas oportunidades a los pequeños a través de juegos y actividades diarias que vive.

Permitámosle que resuelva problemas diarios, como elegir la ropa que se pondrá, la cantidad de útiles que llevará a la escuela, que calcule si cierta mochila es la apropiada para esa cantidad de útiles, que resuelva el problema de la cantidad de tiempo que necesita para arreglarse desayunar y trasladarse a la escuela, etc. En cada actividad que incluya números, deje que él reflexione y resuelva ese problema que se le presenta. Recuerde que forzosamente ha de sumar, restar, multiplicar, hacer diferentes cálculos, y de esa forma tan sencilla usted está contribuyendo al desarrollo matemático de su hijo.

Rompa mitos sobre las matemáticas, y no olvide que no necesariamente deber ser una asignatura aburrida.

Miriam Benítez González