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26 de febrero de 2016 / 10:34 a.m.

Apenas nueve meses después de vivir el peor golpe a la credibilidad de toda su historia, el congreso extraordinario de la FIFA aprobó el viernes las reformas diseñadas para erradicar la cultura de corrupción arraigada desde hace años en el fútbol mundial.

La moción se aprobó con 179 votos a favor frente a los 22 que estuvieron en contra de las enmiendas a los estatutos. De las 209 federaciones que integran el organismo, 207 tienen derecho a voto.

Pero sea quien sea el nuevo presidente, se encontrará con un nuevo paquete de medidas sobre la mesa que pretende imponer ciertas restricciones a los altos cargos, como limitar los mandatos al frente del ente rector del futbol mundial a 12 años, y controles de integridad más estrictos.

Además de mayor trasparencia, los nuevos estatutos abogan por la separación de poderes: diferencian entre el consejo de la FIFA responsable de la estrategia general, de las funciones de la secretaría general, encargada de las acciones comerciales.

Las enmiendas contemplan a la vez la posible inclusión de mujeres en el comité ejecutivo y la publicación del salario anual del presidente y miembros del consejo.

El objetivo de las reformas es contar con más expertos independientes supervisando cómo gana y gasta la FIFA los más de 5 mil millones de dólares que recauda con el Mundial cada cuatro años. Esa fuente de ingresos se ha visto afectada por la ausencia de nuevos patrocinadores, muy pendientes de estas elecciones presidenciales.

Quien sea electo presidente en las próximas horas estará en el cargo un máximo de 12 años, a diferencia de las casi dos décadas de Blatter y los 24 años de su predecesor, el brasileño Joao Havelange.

El próximo mandatario no podrá prodigarse más allá de tres posibles mandatos de cuatro años, que podrían no ser consecutivos.