30 de septiembre de 2013 / 04:51 p.m.

 Muchas ocasiones después de dar las buenas noches, arropar a nuestros hijos y ya listos para poder dormir; escuchamos un fuerte grito: ¡Mamá! y a los pocos minutos se oyen pasos corriendo a nuestra recámara se abre la puerta y ahí aparece nuestro pequeño con cara de terror y suplicando que le dejemos dormir a nuestro lado.

El miedo se apodera muchas veces de nuestros hijos, por diferentes motivos ellos creen que hay moustros debajo de su cama o dentro de su closet, que los juguetes cobran vida o que escuchan voces que les hablan.

Sea cual fuera el motivo, la verdad es que el miedo está presente en nuestros hijos, también es verdad que nosotros necesitamos que vayan a dormir a su cuarto y más necesario es hacerlos sentir seguros y duerman tranquilos.

Generalmente esos miedos se presentan entre los 3 y 7 años y la razón por la que tienen esos miedos es porque no separan la realidad de la ficción y no comprenden del todo este mundo que  le roda.

Lo más importante ante esta situación es descubrir a qué le tienen miedo y porque existe ese temor, esto con el fin de evitar regaños innecesarios al pequeño. Puesto que solo existen dos razones por ese temor, debemos tener en claro cuál es la razón por la que teme nuestro hijo, una es que realmente tuvo una experiencia desagradable respecto a lo que tiene temor o por cuestiones del ambiente externo, cuentos de temor que escucha, películas que son para adultos etc.

Así que lo más importante es conversar con ellos para descubrir cuál es esa razón  de este temor, ya descubierta la razón del temor, debemos entonces hacer algo al respecto.

Si su miedo es a la obscuridad sobre todo cuando se queda solo en su cuarto y al despedirte le apagas la luz, la solución es sencilla, consigue una lámpara que pueda colocársele una bombilla que economice la electricidad, así antes de retirarte de su cuarto asegúrale que esa lámpara no se apagará y cúmpleselo, el se sentirá seguro y dormirá en paz.

Si su miedo es cuando llueve y escuche truenos, necesitas entonces explicarle estos fenómenos naturales y estar con ellos un rato; ver llover tomar leche algunas galletas y contarle un cuento con final feliz, o bien entonar cantos que lo tranquilicen y sobre todo no desesperar puesto que necesitaran cierto tiempo para aceptar lo que sucede como algo natural.

Ahora bien si su miedo es debido a que él insiste en que la bruja, el viejo del costal, o el moustro está debajo de la cama o asegura que saldrá del closet o está en su ventana es seguramente porque vio, escuchó alguna película o plática sobre esto.

Entonces la solución es simple, no permitas que tus hijos estén presentes cuando se den estas conversaciones, pídeles que se retiren cuando haya adultos que tengan esta conversación frente a ellos, si es por ver programas de terror; entonces debemos llevar un control más estricto sobre lo que ven y prohibirles ver estos programas.

Hay niños que sólo consiguen conciliar el sueño en compañía de sus padres o en su cama. El miedo a dormir solo puede estar relacionado a otros miedos. Si tu hijo sufre de pesadillas, acércate a calmarle y reconfortarle hasta que se tranquilice.

Lo más importante es escucharlos cada vez que nos diga que tiene miedo, nunca minimicemos ese miedo diciéndole no seas miedoso, no es nada, vete a dormir, no molestes, tampoco decirle pero si eres grande porque temes, o se valiente los hombres no tienen miedo. Escuchemos, solo eso: ¡escuchemos! Sus temores pueden ser imaginarios, pero sus emociones son reales.

  Miriam Benitez