AGENCIAS | @MMDEPORTESMX
16 de diciembre de 2016 / 04:24 p.m.

La selección marroquí de fútbol se ha convertido en los últimos años, y particularmente con el último entrenador, Hervé Renard, en un mosaico de nacionalidades, ya que 21 de los seleccionados habituales tienen un segundo pasaporte, además del marroquí.

Los jugadores marroquíes con un solo pasaporte y que jueguen además en la liga nacional (Botola) son de hecho una minoría, lo que refleja "el grave deterioro del fútbol nacional", según el estudio que publica el rotativo Al Ahdath al Magrebiya.

La lista de "marroquíes extranjeros" la encabezan los que tienen pasaporte francés, que son diez, y vienen seguidos por los holandeses (cuatro) y los belgas (tres).

Canadá, Costa de Marfil, Portugal y España aportan a su vez un jugador cada uno en el combinado nacional marroquí.

A Hervé Renard, que llegó a la selección en febrero de 2016, no parecen bastarle todos estos nombres de la diáspora marroquí, y ha entrado en conflicto con la FIFA por la posibilidad de convocar a Rayan Mamay, jugador del Standard de Lieja y cuya triple nacionalidad (belga, camerunesa y marroquí) parece ser un problema.

O para el caso del francomarroquí Adrien Regattin, que tras jugar un solo partido con Marruecos también ha sido bloqueado por la FIFA.

La convocatoria de "marroquíes extranjeros" ha ido aumentando en los últimos años, sobre todo desde que Marruecos facilitara la obtención de la nacionalidad a los hijos de madre marroquí y padre extranjero, pues durante décadas solo el padre podía transmitir la nacionalidad.

De todas formas, la convocatoria de jugadores que no viven ni juegan en Marruecos no ha supuesto una mejora de resultados para la selección nacional, que arrastra una grave crisis desde hace años con pobres resultados en los campeonatos africanos, y como consecuencia en los internacionales.