Miriam Benítez González
22 de abril de 2013 / 05:47 p.m.

No todos los hijos son iguales, por lo tanto sabemos que sus reacciones son diferentes y su personalidad es muy distinta también.

A veces queremos que todos reaccionen iguales, que todos tengan muchos amigos, que se desenvuelvan fácilmente entre sus amigos, que sean líderes de sus grupos etc.

Pero cuando vamos a una reunión social, nos damos cuenta que alguno de nuestros hijos está apartado, serio, callado, no juega, no platica. Decidimos acercarnos a él y le preguntamos ¿pasa algo? El simplemente nos contesta: no pasa nada, aquí estoy viendo jugar a los demás. Y  queriendo ayudar decidimos hablarle a algún niño y le decimos “juega con tu primo” y este se resiste. Entonces concluimos que nuestro hijo no es normal, y según nosotros algo pasa con él.

Desconocemos que es parte de su forma de ser, y que se le conoce como personalidad introvertida, según el diccionario nos define este término de la siguiente manera: Se aplica a la persona que no suele manifestar sus sentimientos y se relaciona poco con los demás.

Eso quiere decir que nuestro hijo no es de otro planeta, no esta enfermo, no es anormal, simplemente esa es su personalidad.

Sin embargo podemos ayudarle a exteriorizar sus sentimientos, porque hay ocasiones en que debe expresar su forma de pensar de otra manera, lo hacen cumplir con castigos que no eran para el, le excluyen de sus grupos sociales, etc.

Podemos apoyarle al cuestionarle en forma directa, es decir si tiene más hermanos y están todos presentes, obviamente el hijo extrovertido apenas le vea a usted e iniciará la charla, entonces usted en forma directa pregunte: “Juan, ¿Qué piensas de esto? ¿Flor estas de acuerdo en ello? ¿Por qué? etc.

Las preguntas pueden ser durante las actividades a realizar,  deben ser directas porque así nos permitirá conocer la forma de pensar de él.  Los cuestionamientos que realicemos jamás deben de dar por respuesta un No o un Sí, ya que eso impedirá conocer su forma de pensar. Las preguntas deben  permitir que los hijos logren probar la habilidad de entender, explicar, ilustrar, y aplicar los conceptos y principios enseñados, así como su forma de pensar.

También anímelo a tomar clases de pintura, música, teatro o escritura, para que de diferentes formas pueda expresar sus sentimientos y emociones.

Evite que pase mucho tiempo frente al computador “conversando” con sus amigos, ya que eso le limita interactuar en forma personal, anímele que sea personalmente, propóngale que invite a sus amigos a su casa prepare merienda, hagan reuniones sociales como pijamadas, festejos de cumpleaños etc.

No olvide que lo mejor es que se comunique en forma oral, que interactúe con sus compañeros, no presione y sobre todo sea usted quien inicie las conversaciones, sea paciente y sobre todo muy empático.