23 de diciembre de 2013 / 01:48 p.m.

 

Época de vivir en familia, de convivir, de ser feliz. La festividad más importante del año para muchos. Existen tradiciones, culturas que caracterizan las diferentes formas de celebrar pero en todas lo más importante es estar con la familia.

Sin embargo ahora es común ver a los adolescentes pedir permiso a los padres para pasar la navidad en un baile o reunión con los amigos. Los padres se aseguran que estén sea un buen hogar y casi siempre otorgan su permiso para que en esa fecha tan importante los hijos pasen la navidad en otra parte que no es el hogar.

¿Tiene algo de malo esto? Si lo vemos como reunión con amigos donde se convive y se pasa un buen rato con amigos, no tiene nada de malo. Entonces ¿por qué deben pasar los adolescentes la navidad con la familia?

La familia es el centro de la sociedad, en ella se inculcan los valores y las formas de vivir. Allí es donde aprendemos las normas sociales, la forma de comportarnos, las maneras de hablar o dirigirnos a los demás. Allí en el hogar, es donde iniciamos nuestra formación como seres humanos.

Con los amigos establecemos lazos de amistad, de lealtad. Allí aprendemos a encajar en un grupo, somos tomados en cuenta, nuestras opiniones valen y son aceptadas como importantes.

¿Cuál es la diferencia si son dos grupos que nos benefician como individuos?, la familia nos acepta como somos a pesar de equivocarnos o de que se nos impongan normas que no nos agradan. Con los amigos debemos comportarnos como el grupo lo obliga en formas sutiles para seguir siendo de su agrado. Es decir debemos ser como ellos si no, no seremos aceptados.

La familia es quien  inculca los valores que ponemos en juego al actuar diariamente en diferentes situaciones. Por esa razón es importante que hagamos sentir a los hijos queridos, aceptados y comprendidos. Así ellos  no tendrán que salir de casa para buscar aceptación y cariño. 

Cada vez que vea un grupo de adolescentes en grupo realizando maldades y violando las leyes, recordemos que están allí unidos entre sí, porque es el grupo donde se sienten aceptados, donde se sienten queridos.

No orillemos a que nuestros hijos adolescentes elijan o prefieran estar con sus amigos que con la familia. Esto no quiere decir que hagamos los caprichos de ellos, pero sí que seamos más tolerantes con sus conductas, arranques de mal carácter y gustos.

Ellos se deben sentir felices de estar en casa, sentirse aceptados con su forma de ver la vida y sobre todo muy amados.

Esta navidad hagamos para ellos un día muy especial, un día que siempre recuerden. Un día que, cuando sean adultos repitan a sus hijos, yo era muy feliz en mi hogar

Así esta cultura, de pasar la navidad en el hogar se volverá a repetir generación tras generación. Navidad en familia es lo ideal,  donde ellos aprendan que el amor es la base de todo.

Pasar en familia la navidad es la mejor opción para nuestros hijos. Será el mejor legado que podamos otorgarles. FELIZ NAVIDAD.

Miriam Benítez González