CORTESÍA Juan Manuel Figueroa - @jmanuelfigueroa | @MEDIOTIEMPO
5 de abril de 2018 / 02:23 p.m.

En apenas cuatro años, Darvin Chávez pasó de tocar el cielo a perder el trabajo y hasta a los amigos. Miembro del Tricolor que conquistó el oro en Londres 2012, el canterano del Atlas contempló alejarse del futbol durante el año en que estuvo desempleado.

Porque no solo fue la medalla sino también un bicampeonato de Concachampions con el Monterrey, club al que llegó desde su Atlas natal. Pero tras perder actividad con Rayados, terminó en el Veracruz y tras ello se quedó un año sin equipo, hasta que esta semana firmó por el Jaro de la segunda división de Finlandia.

"Sí te pasa por la mente el ya mejor dejar de jugar, mejor buscar otra vida, otros planes, pero en la cabeza no se me salían esas ganas de seguir jugando; no soy una persona grande, tengo 28 años, pero sí fue muy difícil", contó desde Finlandia a Mediotiempo.

"El apoyo de la familia, el levantarme, apoyarme, decirme 'no pasa nada, tú puedes, no agaches la cabeza' me dio la fuerza para venir a esta oportunidad y ahora que estoy acá siento que ha sido muy bonito".

El 22 de abril del 2016 disputó su último duelo en primera división con los Tiburones y luego solo tres juegos en Copa MX y la Sub-20 de los escualos, por lo que no disputa un partido desde el 21 de febrero del 2017.

La desesperación lo llevó a presentarse en el Draft del año pasado en Cancún, pero no tuvo éxito, por lo que buscó otros horizontes y hasta pensó en iniciar el curso como técnico.

"Veía cómo prepararme para ser entrenador o algo así, algo que estuviera involucrado con el futbol, fue lo que me pasó por la mente, era lo único que pensaba en este tiempo que fue muy difícil", agregó.

'YA VIVÍ TODO ESTO Y NO ME TUMBÓ'

Aunque ahora no puede entrenar más que en lugares cerrados por los hasta -20 grados que ha encontrado en Finlandia, donde por el clima la Liga reanuda hasta este abril, Chávez hoy valora todo lo vivido desde que en 2015 se rompió el ligamento cruzado.

"De ahí se vino toda esta sombra complicada, sí llegaba a pensar ‘por qué me pasa esto a mí’, pero ahora estoy contento de seguir disfrutando el futbol, pero sí cuando estuve bien, o en los Juegos Olímpicos, nunca me pasó por la cabeza estar en una situación así, pero ya la viví y no me tumbó", mencionó.

"Ahí te vas dando cuenta de quiénes son realmente tus amigos, la gente que estuvo contigo en todo momento, y también te das cuenta quién solamente estaba cuando estabas disfrutando de un buen momento en el futbol, la fama y todo".

EN LO GÉLIDO ENCONTRÓ EL CALOR

Aunque siente la lejanía con su familia, Darvin ya espera con ansias el 29 de abril, día que debutará con el Jaro en la segunda división de Finlandia, plantel que apunta al ascenso.

"Uno puede creer que Finlandia no tiene buen futbol, o que el deporte principal acá es el hockey; tienes una idea diferente, pero ya estando acá ves jugadores de calidad", destacó.

"Hay jugadores de todos lados y con mucha calidad, hay buen nivel y es una institución seria que está buscando el quedar campeón, hacer un buen torneo. Hay buena química y todos los jugadores son excelentes personas conmigo".

SR