EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
29 de junio de 2017 / 05:22 p.m.

Los partidos terminan cuando el árbitro silba, sin embargo, en México cuando pierdes parece que el final nunca va a llegar y Osorio comienza a entender todo esto con vivencias.

Dos derrotas en instancias finales en el último año son los reclamos más grandes para México, un 7-0 ante Chile y un 4-1 contra Alemania ponen en tela de juicio si Juan Carlos es el correcto para el proyecto mexicano.

Lo que vimos frente a Alemania resulta muy engañoso por el resultado, igual que fue engañoso ganarle 1-0 a Chile en un amistoso previo a la Copa América. Para emitir una opinión en el fútbol se debe valorar el desarrollo, no solo los goles anotados.

El inicio del partido se da una hora antes de que el cronómetro empieza a correr, los nombres que salen a la cancha siempre son el primer pero. Los puntos más importantes: Alanís lateral izquierdo, Herrera de nuevo como mediocentro, Javier Aquino siendo titular y Carlos Vela en la banca. Todo bajo un esquema de 4-3-3, donde los interiores serían los hermanos Dos Santos. ¿Cómo podría esto desactivar el 3-4-1-2 de Alemania?

Los primeros minutos fueron algo muy cercano a lo horrible: Goretzka encontró espacios que lo dejaban en posiciones ideales para rematar que luego terminaron en gol; el sector Héctor Moreno - Alanís era una constante abertura para los ataques alemanes, ¿primera decisión equivocada?

A los siete minutos México ya perdía 2-0 y los fantasmas chilenos comenzaban a aparecer; sin embargo, los mexicanos guardaron la compostura y siguieron el plan de juego. Trataron de atacar a Alemania mediante ofensivas organizadas. Ter Stegen salía largo, Herrera, Araujo y Moreno ganaban la primer pelota pero la segunda siempre era para un alemán y había que correr para quitársela, así se iban retrocediendo metros que Alemania comenzaba a aprovechar para colocarse bien en su espacio de campo.

México ganó o Alemania cedió la posesión, será un tema de perspectivas. El dominio del esférico puso a México varias veces frente al arco, algunas con una presión alemana muy grande, otra con Hernández solo frente al portero, pero la pelota se fue por encima. La mala ocupación de los espacios en defensa llevó a México a estar 2-0 en contra para el mediotiempo.

Hirving Lozano por Javier Aquino fue un cambio desconcertante. Javier parecía ser el mejor de la cancha y Osorio decidió sacarlo; luego, el trámite del segundo tiempo en la mayoría del tiempo fue favorable para México en cuanto a posesión de balón, hubo algunas llegadas y atajadas de Ter Stegen, pero Alemania parecía sentirse cómoda en esta condición de equipo reactivo.

El tercer gol llegó, un error del lateral Layún. México siguió insistiendo, consiguió un gol mediante un grandioso recurso de Marco Fabián, pero a los pocos minutos Alemania hizo el 4-1 definitivo.

En un Mundial se dio el caso Mejia Baron - Hugo Sánchez, el cambio que tanto se pedía. Ahora será Juan Carlos Osorio - Carlos Vela, y al ser cuestionado sobre este tema el entrenador respondió que no sentía que Vela haría un buen papel por el extremo derecho por cuestiones físicas. ¿Sería una correcta apreciación?

México perdió otra oportunidad de resaltar a nivel mundial, perdió ante un gran rival que había sido de lo mejor junto a Chile. Las críticas serán muy claras, pero el proceso no se debe cortar. México perdió ante un rival que es un ejemplo de continuidad. Y debería tomar ese ejemplo.