8 de mayo de 2013 / 07:44 p.m.

No todos los infantes tienen problemas de abuso, sin embargo debido a la incorporación de las mujeres al campo laboral los pequeños pasan al cuidado de personas ajenas a la familia, siendo sin duda alguna la situación de muchas de nosotras.

Por este motivo es importante que enseñemos a nuestros hijos a prevenir el abuso y hasta el secuestro dándoles técnicas que sean adecuadas para su edad y sobre todo que pueden poner en práctica no importando su corta edad.

Los puntos que debemos enseñar a los pequeños deben de guiarse a prevenir  abusos y posteriormente como estar seguros ante situaciones de peligro. En esta primera parte hablaremos sobre los abusos y como evitarlos.

No es necesario hablar crudamente de lo que es un abuso, de cómo se realiza o quiénes lo realizan; mucho menos someterlos a estrés innecesario diciéndoles que hay personas que les quieren hacer daño y que puede ser un familia, o alguien que ellos conocen. Pero si podemos hablarles de la prevención en forma positiva y concreta y comentado con ellos algunas estrategias que pueden poner en práctica si llegasen a vivir este tipo de abuso.

Para esto es necesario hacerles entender que confiamos en ellos; que siempre les vamos a escuchar y creer lo que nos comenten, permitirles confiar en su manejo de diferentes situaciones y sobre todo que nosotros somos los primeros en prestarles la ayuda necesaria y si nosotros no estamos pueden contar con amigos, vecinos e incluso instituciones donde pueden pedir esa ayuda.

El peligro más inminente sin duda alguna es el que corren por abuso sexual, sin duda alguno los niños traen algún conocimiento de lo cómo es su cuerpo y las funciones de algunos órganos, así como a decidir si les gusta que les toquen o no. Aprovechemos lo que saben y abundemos un poco en esa información para protegerlos.

Las sugerencias deben de dirigirse hacia la prevención de este abuso incluyendo los siguientes mensajes:

- El cuerpo del pequeño es solo de él.

- Ellos deben decidir por quién dejarse tocar.

- Si sienten que alguien les tocó de una manera que los hizo sentir incómodos, o de alguna forma en que ya les comentamos que no es correcta, es correcto que digan NO me gusta, NO me toques a esa persona. Incluso decirle que lo contará a sus padres.

- Sentirse cómodos al hablar sobre lo que les pasa en la estancia, guardería o escuela y siempre contar todo, sin guardar ningún secreto a alguna persona que lo dañe.

- Nunca deben de proporcionar datos personales a nadie, mucho menos por teléfono así como tampoco mencionar que no están los papás en casa.

- Solo abrir la puerta a familiares y amigos que ustedes le indiquen.

- Enseñe a los pequeños puntos claves alrededor del vecindario para identificar su hogar, así como los lugares cercanos a ella donde puede acudir en auxilio.

- Y nunca dejar a los pequeños solos, no perderlos de vista en restaurantes, parques, iglesias, etc.

Toda sugerencia se quedará en teoría si no la practicamos, así que provoquemos situaciones donde los niños, nos cuenten que sucede y que se debe hacer. Por ejemplo analicemos programas de televisión donde se planteen situaciones de esta temática y cuestionémosles sobre qué harían y cómo. Lo mismo se puede hacer con juegos como títeres, o muñecos así como con cantos donde puedan exteriorizar como se sienten o como deben sentirse en situaciones similares, siempre dejándole claro que el nunca será  culpable de propiciar situaciones desagradables.

Debemos enseñarles a defenderse de una manera efectiva y apropiada. Recordemos que del mismo modo en que los niños aprenden a andar en patín, a correr o andar en bicicleta, primero observado y escuchando instrucciones para finalmente ponerlo en práctica, así funcionan, del mismo modo el aprender a prevenir el abuso infantil, si no tienen oportunidades para practicar estas técnicas y sentirse seguro con ellas, jamás lo podrán emplear y solo se quedaran con la teoría y sin habilidades para poder defenderse.

  Miriam Benítez González