Miriam Benítez González
24 de junio de 2013 / 03:08 p.m.

Los niños son quien lo disfrutan más, ya que nunca falta una alberca en el porche de alguna casa o bien un buen día de campo para refrescarnos.

Pero no todo es placentero y si  el agua es una bendición para refrescarnos,  el sol al igual que el agua, es un elemento que juega un papel muy importante en este verano.

Hoy mas que nunca debemos de tener cuidado con los rayos solares, ya que las radiaciones solares son agresivas debido, entre otras causas, al agujero en la capa de ozono y a la disminución de su grosor.

El sol tiene efectos beneficiosos para el organismo cuando lo tomamos con  cautela, es decir tomando algunas precauciones y cuidados. Pero si lo tomamos en exceso o sin la protección adecuada, puede causar daños en la piel., y la piel de los niños es mucho más sensible que la nuestra así que les afectaría más a ellos que aun adulto.

No podemos evitar el tener que salir en estas altas temperaturas y bajo los rayos solares, por lo tanto sería bueno tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

 En lo posible, evite sacar a los bebés menores de seis meses, como mencionamos su piel es muy sensible y delicada, por lo tanto no se le puede aplicar protector solar y por su edad, aún no segrega melanina la cual es un pigmento que protege la piel, así que se queman y deshidratan fácilmente. Pasando los seis meses puede exponerse poco al sol con un protector adecuado y no en horas cuando el sol esta más alto.

 

Debe proveerle mucha vitamina E ya que es un antioxidante que protege el tejido corporal del daño causado por sustancias llamadas radicales libres. Estos radicales pueden dañar células, tejidos y órganos, y se cree que juegan un papel en ciertas afecciones relacionadas con el envejecimiento.

 

A partir del sexto mes de vida la piel de los niños se debe proteger con una crema o protector solar.  De preferencia use los que se recomiendan para los niños, que son los que protegen contra los rayos UVA e infrarrojos. Si el pequeño tiene la piel sensible, necesita un foto protector especial y además debe llevar un gorro y una camiseta incluso cuando se está bañando.

 

El protector solar debe ser aplicado en las zonas que nos están protegidas por las prendas de vestir, es decir en la nuca, las orejas, la cara en general; nariz, pómulos, empeines, y evitar que el sol de directo, es decir siempre proteger al pequeño con gorro, camiseta, pantalón etc. 

 

Después de exponerse al sol y llegar a casa, es bueno darle una ducha de agua tibia así podrá quitar el calor. Al término de su ducha sería recomendable aplicar alguna crema hidratante para reparar los daños que hubieran recibido por su exposición al sol.

 

El uso de lentes de sol, solo es recomendable cuando el niño está expuesto a una gran cantidad de luz solar y a lugares que refleje la misma, como las playas de arena blanca.

 

Al seguir estas sencillas recomendaciones estamos protegiendo a los pequeños de los daños del sol.

Nunca bajemos la guardia ya que a medida que los pequeños crecen, pensamos que ya no es necesario tener estas precauciones. Pero cuando la protección frente al sol comienza a decaer debido, en gran medida, a que los padres se relajan en la aplicación de cremas solares y se preocupan menos si el niño se quita el sombrero o la camiseta o no juega a la sombra, es cuando pueden surgir enfermedades, deshidrataciones etc.

Recuerde que ellos dependen de nuestros cuidados y es nuestra responsabilidad evitar estos daños.