EDUARDO TORRES
3 de junio de 2017 / 04:07 p.m.

En poco más de 90 minutos de juego se disfrutó la final de fútbol más esperada durante el año, había sido la final soñada por la actualidad de ambos equipos en sus respectivas ligas y además del buen paso en Champions. Para una parte significaba mantener la tendencia de éxito, para otros significaba alcanzar el más grande sueño.

Los primeros 45 minutos estuvieron a favor de la Juventus, pese a que en una buena jugada en los primeros 20 el Real Madrid se puso arriba 0-1 con gol de Cristiano Ronaldo, pero el equipo de Allegri tenía llegada, tenía buena presión en campo rival y había logrado solventar el control del centro del campo. Los volantes centrales jugaban al ritmo de Khedira y con el desahogo de Pjanic.

Con todo y desventaja, Juventus continuaba siendo asfixiante desde que Real Madrid iniciaba su juego. Ramos y Varane tenía una presión grandísima cada que tocaban la pelota, Toni Kroos se notaba desubicado y cuando intentaba soltarse se preocupaba por lo que hiciera Dybala. No pasó mucho tiempo abajo el equipo italiano, Mario Mandzukic hizo uno de los gestos técnicos de esos perfectos que terminan en gol y que serán recordados por muchos años como uno de los mejores goles en finales de Champions.

Quiero pensar que los primeros 45 minutos fueron de gran satisfacción para Allegri, todo el equipo se veía comprometido con la idea de juego, se notaban a punto en cuanto a ejercer presión en las zonas de la cancha necesarias para que Madrid no pudiera avanzar. Pero para la segunda mitad todo cambió.

El medio tiempo sirvió para que Madrid entendiera que tenía los argumentos individuales para sobreponerse a la estrategia de presión y de defender con buena ubicación como pretendía hacerlo Juventus, los primeros 15 minutos de la segunda parte eran una pequeña prueba de lo que sería todo el segundo tiempo. Madrid ganaba todos los rebotes, donde hubiera un balón existía alguien de Madrid, Marcelo y Carvajal muy adelantados para evitar que Dani Alves y Alex Sandro atacaran, Benzema y Cristiano como cazadores acechando a la presa que significaba cada balón. Al 61, de media distancia, Casemiro ponía el 1-2 que pondría a la Juventus contra la pared.

Primero presionando, haciendo un 2 a 1 y con Modric como jefe de la orquesta, recuperan la pelota, abren a la banda, ponen un balón lateral entre dos centrales y Cristiano aparece como lo que es: el mejor delantero del mundo ponía el 1-3 para terminar con toda esperanza italiana.

El resto del partido terminó entre desesperación de Allegri y un intenso Zidane para que Madrid recuperara todo, Juventus cambió a línea de 4 metiendo a Cuadrado con Barzagli. Luego salió un Dybala desaparecido para que entrara Lemina a tratar de recuperar el centro de campo, a los pocos minutos Cuadrado se fue expulsado. Todo estaba puesto para que Madrid levantara la doceava, pero el fin no estaría ahí. Con una gran jugada de Marcelo tras un rebote, Marco Asensio puso el 1-4.

Hoy Juventus recibió más goles en un solo partido que los recibidos en toda la Champions. Es el justo campeón Real Madrid.