EFE
15 de octubre de 2016 / 04:16 p.m.

El Real Madrid ganó 1-6 a un timorato Real Betis en un gran partido, una goleada con la que se redime tras sus cuatro empates seguidos, tres en liga y uno en 'Champions', en un choque en el que fue muy superior y en el que Cristiano Ronaldo, autor del último tanto, se reencontró con el gol.

Cristiano no marcaba en liga desde la tercera jornada ante Osasuna (5-2), el 10 de septiembre, y con su segundo tanto en la competición en el Villamarín cerró un triunfo solvente del Real Madrid, que ya ganaba 0-4 al descanso y que, aunque encajó el gol bético al comienzo de la reanudación, nunca pasó apuros y redondeó su goleada por medio del delantero portugués poco antes del final.

Sin cinco lesionados, los defensas Sergio Ramos y Coentrao, y los centrocampistas Casemiro, Luka Modric y James Rodríguez, el Real Madrid llegó al Villamarín en su peor momento de la temporada y, por ende, obligado a rehacerse tras cuatro empates seguidos: tres en liga (Villarreal, Las Palmas y Eibar) y uno en Champions (Dortmund).

Ante este examen, su entrenador, Zinedine Zidane, apostó para el eje de la zaga por Pepe y Varane, con Carvajal y Marcelo -que regresó tras una lesión- en los laterales; dejó la responsabilidad en la creación de juego al alemán Kroos, el croata Kovacic y el malagueño 'Isco' Alarcón, y la del gol a la 'BBC', el tridente ofensivo formado por Cristiano Ronaldo, Benzema y Bale.

Frente al Betis, que necesitaba lavar su imagen tras su mal partido y su derrota en Anoeta, la exigencia para los merengues era total debido a su inusual crisis de resultados.

El técnico bético, Gustavo Poyet, contó por primera vez con toda su plantilla al recuperarse los lesionados, como el lateral danés Durmisi, el central argelino Mandi y el medio francés Jonas Martin, y alineó un once aparentemente ofensivo con Joaquín en la derecha y sus estiletes Álex Alegría y Rubén Castro, recién renovados, con la tarea de aprovechar el menor despiste madridista para buscar el gol.

El choque empezó con el Madrid muy concentrado y dando claros síntomas de querer solventar el duelo pronto. Desde el inicio y en todo el primer tiempo, mandó en el centro del campo e impuso su superioridad y mayor verticalidad ante un Betis aletargado, apocado y temeroso, sin ímpetu y carente de intensidad.

Así, muy pronto, a los 4 minutos, llegó lo que se preveía. Kroos lanzó muy bien una falta desde la izquierda y el galo Raphael Varane cabeceó el balón al fondo de la red. 0-1 y mazazo para los locales.

El Real Madrid siguió a lo suyo frente a un rival sin ritmo ni rapidez para poner en apuros a los blancos y que dos minutos después pudo encajar el segundo si Cristiano no llega a fallar en el área chica o, al filo del primer cuarto de hora, cuando el galés Gareth Bale estrelló en un poste un balón que luego Adán rechazó a córner.

Al Betis le faltó agresividad y presión, apretarle más a la línea de creación madridista y no defender tan atrás. En ataque estuvo desaparecido, pues su bagaje en este periodo fueron dos remates, uno de un desasistido Rubén Castro que se marchó alto, a los 20 minutos, y otro del italiano Piccini que salió fuera ya cerca del descanso.

El Madrid siguió hilvanando buenas jugadas con conexiones entre Kroos e Isco con su veloz tridente ofensivo y rápidas incursiones de Marcelo, y se aprovechó de la debilidad verdiblanca para ampliar su renta superada la primera hora con el 0-2 de Benzema, tras recibir en la izquierda un pase de Kroos, clarividente e inconmensurable en la parcela ancha, y batir de tiro raso al primer palo a Adán.

Fue el preludio del chaparrón de llegadas que sufrió hasta el descanso el Betis, que, sin rumbo ni claridad, se vio impotente y no opuso resistencia alguna a un conjunto blanco que se paseó en esta fase y que dejó sentenciado el partido con dos goles más.

Marcelo, a seis del descanso, logró el 0-3 al recoger un rechace en el área en una posición al filo del fuera de juego, lo que reclamaron los béticos, revolverse y marcar. En el 45, tras una contra de libro, Isco hizo el 0-4 tras un cambio de juego de Cristiano hacia la derecha, donde Bale recogió el balón y, muy generoso, se lo cedió al malagueño para que lo remachara a gol.

Ante este abultado marcador, la reanudación tuvo menos historia. Poyet dio entrada al extremo Cejudo y al punta ucraniano Zozulya, por Brasanac y Álex Alegría, y luego a Dani Ceballos por Jonas para tratar de arreglar el desaguisado y buscar más profundidad, mientras que el Real Madrid salió más relajado, sin tanta intensidad.

Tras sendos avisos de un Betis más despierto y voluntarioso, en un cabezazo de Joaquín que sacó Pepe y un centro del portuense que no halló rematador, Cejudo acortó distancias a los diez minutos al marcó de un fuerte tiro el 1-4 tras recoger un servicio de Rubén.

Pero los madridistas sólo tardaron siete minutos en replicar con el 1-5, cuando Isco hizo un doblete con un gol de la factoría del malagueño: un disparo de rosca que se coló por una escuadra.

El ritmo decayó. Zidane dio descanso a Kovacic, Benzema y Bale al sacar al campo a Lucas Vázquez, Morata y Asensio. El choque se rompió y hubo llegadas en ambas áreas, pero el Betis siguió sin encontrar el modo de al menos maquillar la goleada, que incluso se amplió más al reencontrarse con el gol Cristiano Ronaldo, a doce del final, y poner la rúbrica a una victoria contundente del Madrid.