16 de marzo de 2015 / 12:19 a.m.

Gareth Bale respondió a las crecientes críticas de los seguidores del Real Madrid y la más reciente defensa que de él hizo su presidente, Florentino Pérez, con dos goles en la victoria del equipo blanco el domingo, 2-0 sobre el Levante, para seguir a un punto del líder Barcelona en la liga española.

A una semana del clásico que enfrentará a merengues y azulgranas en feudo catalán, el Madrid suma 64 puntos por los 65 que cuenta el Barcelona tras vencer el sábado 2-0 al Eibar, y continúa dependiendo de sí mismo en la carrera por el título.

La victoria madridista por la 27ma fecha la abrió Bale a los 18 minutos, cerrando una racha particular de nueve partidos seguidos sin marcar, y sirvió para aliviar tensiones tras caer consecutivamente ante el Athletic de Bilbao en la liga por 1-0 y el Schalke, 4-3 en la Liga de Campeones, el martes.

El pobre desempeño en el cotejo europeo acarreó los pitos de la afición, que señaló entre otros a Bale, y una enardecida defensa posterior de Pérez, quien desembolsó el equivalente de 132 millones de dólares por el fichaje del atacante galés hace año y medio.

Bale anotó su segundo tanto a los 40 minutos y suma ya 12 en el campeonato, mientras que Levante no logró batir el arco defendido por el costarricense Keylor Navas y ocupa zona de descenso con los mismos 25 puntos que Almería y Deportivo La Coruña.

Pese a la reserva del organizador Toni Kroos, apercibido de sanción, la afición del Madrid pudo constatar enseguida la finura de su equipo ante el Levante; en especial la llamada BBC y más concretamente un activo Bale, quien a los dos minutos controló espectacularmente de pecho un centro de Marcelo, amortiguó con la zurda y empalmó con la derecha, fuera por poco.

La declaración de intenciones del galés contó con la colaboración de un estelar Luka Modric en tareas creativas y un engrasado Karim Benzema, generoso en la reorientación de un globo de Bale para Cristiano Ronaldo, quien disparó de puntera al poste.

El astro portugués torció el gesto ante su infortunio. El acoso siguió con Bale, quien forzó una estirada de Diego Mariño con un cabezazo picado y finalmente derribó la puerta tras una larga jugada ofensiva en que Iván Ramis sacó sobre la línea una chilena de Cristiano y el ex del Tottenham remachó un segundo rechace a la red, nuevamente con la diestra.

En una curiosa celebración, el galés tomó el banderín de la esquina y se tapó los oídos ante su propia hinchada, antes de alargar su particular exhibición con un cruce desde la izquierda para Cristiano, quien se vio nuevamente negado en boca de gol por la defensa granota.

El portugués pareció desquitarse en el segundo del Madrid, gestado por la picardía de Modric en la rápida ejecución de un tiro libre y el balón retrasado por Dani Carvajal, pero su disparo rozó la bota de Bale lo suficiente para que la autoría del tanto recayera en el héroe de la noche.

La distinción de artista, sin embargo, correspondió a Benzema, pletórico de recursos a la hora de estampar un centro de Cristiano en el travesaño con el exterior del pie derecho en volea invertida. El gesto fue tan estético que el segundo remate lo mandó a la grada de mala manera, como queriendo maquillar la diferencia de nivel con un Levante que apenas inquietó a Navas.