28 de octubre de 2013 / 06:02 p.m.

Sin duda alguna, cuando llega un memorándum o cuando suena el teléfono y es el número de la escuela donde estudian los hijos; pensamos: ocurrió un accidente o ¿qué haría ahora mi hijo?

La comunicación con los docentes que trabajan con nuestros hijos es básica para que la educación se dé en forma integral puesto que a ambos nos interesa la mejoría intelectual, física y moral de los alumnos de ellos e hijos nuestros.

¿Qué actitud debemos tomar ante una cita con el docente? ¿Será que debo de ir preparado para defender las conductas de mis pequeños? ¿Debo de ir preparando argumentos para justificar las quejas que se presenten? ¿Quizá he de ir con la ida de ser quien ponga en su lugar a ese docente que mal interpreta las acciones de mi hijo?

Primero que nada recibir con tranquilidad esa llamada, o mensaje escrito del docente. Confirmar la cita por mensaje o teléfono y decirle al maestro que está en la mejor disposición de contribuir en la mejora de su hijo, porque a quien más que a nosotros como padres nos interesa su bienestar.

Debemos conversar con nuestro hijo para saber el porqué de la cita, si es así escuchar el relato del incidente y NO darle la razón  al hijo sin antes conversar con el docente, pero  hacerle saber que lo amamos y que la decisión que se tome será en su beneficio.

Asistir sin prejuicio a la hora indicada a la cita con el docente, escuchar atentamente lo que tenga que decirnos. Saber  el por qué de la cita, dejarle hablar sin interrumpir. Si no comprendemos el punto de vista del maestro, cuestionarle sobre esos puntos incomprensibles.

Si estamos de acuerdo en todo lo que nos comenta el maestro, aceptar las sugerencias de éste. Cuestionarle sobre qué otras cosas podemos hacer para mejorar la acción señalada como  punto a mejorar.

Si no estamos de acuerdo en las observaciones indicadas, entonces en el momento que el docente termine sus observaciones, comentarle nuestro punto de vista sobre sus apreciaciones. Hacerle saber el por qué no estamos de acuerdo con ello, pero si comunicarle que haremos lo que esté de nuestra parte para mejorar la situación y que hablaremos con nuestro hijo.

No es necesario que los dos estemos de acuerdo en que una conducta o suceso es correcto o no. En lo que debemos estar de acuerdo es en que nuestro hijo no debe faltarle el respeto ni al maestro ni a otra autoridad y si es cuestión de estudio, hacerle saber que nuestro hijo dedicará más tiempo a todo lo que sea preparación para exámenes y tareas.

Al termino de la reunión agradecerle al docente del tiempo que se ha tomado para atendernos y para estar al tanto de las conductas y actitudes de nuestro hijo. Asegurarle que la situación mejorará y que nosotros somos sus aliados número uno para la mejora de nuestros hijos.

Al llegar a casa si estamos molestos, no hablemos de inmediato con los chicos, pues puede que los lastimemos a ellos con nuestras palabras y exageremos en nuestros castigos para con ellos.

Tampoco mostremos el desacuerdo con el docente o digamos palabras que ofendan al docente. Porque esto hará que ellos conceptualicen al docente como un inútil, una persona que no sabe nada o un inútil. Finalmente perderá el respeto por su maestro y por las autoridades que tienen, incluyéndonos a nosotros como padres.

Dejemos pasar un tiempo prudente y ya con la mente fría hablar con los hijos sobre la cita de en la escuela, hacerle saber que no son correctas sus acciones y en forma muy clara punto por punto hacerle ver en que debe mejorar, evitar generalidades como debes mejorar tus calificaciones, debes portarte bien, debes dejar de ser grosero.

Seamos específicos como: debes dedicar 2 horas diarias al estudio, no debes contestarle a tu maestro, no debes golpear a tus compañeros etc.

Sobre todo estemos en sintonía con lo que nos pide el maestro, porque nos guste o no es por el bienestar de nuestros hijos, y nunca les hagamos hacer ver a nuestros hijos que no estamos de acuerdo con las señalizaciones del docente.

Es importante que ambos, docentes y padres vayamos de la mano en la educación y formación de nuestros hijos.

 Miriam Benitez