AFP
3 de abril de 2018 / 06:06 p.m.

En Sudán, donde una selección nacional de futbol femenino es todavía un sueño, Salma al Majidi sabía que la única manera de tomar parte en su deporte preferido era entrenar... a un equipo masculino.

A sus 27 años, Salma es una pionera en este deporte, donde se le
presenta como la primera entrenadora de futbol de un equipo
masculino en África y en el mundo árabe.

"¿Por qué el futbol? Porque es mi primer y último amor", dice Salma al Majidi, vestida con ropa deportiva y un velo negro, mientras dirige el entrenamiento del Al Ahly Al Gadaref en la región de Gadaref, al este de Jartum.

"Me hice entrenadora porque todavía no hay espacio para el futbol
femenino en Sudán", explica la joven mujer, apodada de manera
afectuosa "hermana entrenadora" por su equipo.

Hija de un policía jubilado, tenía 16 años cuando quedó totalmente
enamorada del futbol mientras veía cómo el entrenador del equipo
escolar de su hermano pequeño dirigía a los niños.

Majidi siguió atentamente sus consignas, sus gestos, la manera en la
que colocaba los conos en el césped durante las sesiones de práctica...

"Al final de cada sesión de entrenamiento hablaba con él de las
técnicas utilizabas para enseñar a los muchachos", cuenta Majidi a la
AFP.

"Vio que tenía un don para el entrenamiento y me dio la oportunidad de trabajar con él", se enorgullece. Poco después, Salma al Majidi pudo entrenar a dos equipos juveniles (Sub-13 y Sub-16) del Al Hilil, un club de Omdurman.


Futbol femenino invisible

Incluida en la lista de las "100 mujeres inspiradoras" que realizó la BBC en 2015, ha sido entrenadora de varios clubes masculinos (Al Nasr, Al Nahda, Nile Halfa, Al Mourada).

Mounira Ramadan, que arbitraba partidos de futbol masculinos en los años 1970, es la otra mujer que ha conseguido cierto reconocimiento en la historia del futbol sudanés.

Desde 1951, Sudán forma parte de la FIFA y el país creó, junto a
Egipto y Eritrea, la Confederación Africana de Futbol, llevándose en
1970 el título continental.

Desde la aprobación de la ley islámica en 1983, el futbol femenino
sudanés se ha enfrentado a un reto por ahora insuperable. Seis años
después de la implantación de la sharia, el presidente Omar al-Bashir tomó el poder a través de un golpe de Estado apoyado por los
islamistas.

Aunque el futbol femenino no está prohibido legalmente en Sudán, ha quedado en la sombra y en un lugar marginal debido al conservadurismo social y a las tendencias islamistas del gobierno.

"Hay restricciones para el futbol fmenino, pero estoy decidida a
triunfar", asegura Majidi, que sueña con poder entrenar a un club de
fuera de su país, mientras la práctica de sus pupilos levanta una
polvareda a su lado.


'Los Hijos de Salma'

"Sudán es una agrupación de tribus y algunas de ellas creen que una
mujer debe estar confinada en casa", explica esta diplomada en
contabilidad y gestión. "Había un muchacho que rechazaba escuchar.

Me había dicho que pertenecía a una tribu que creía que los hombres nunca deben aceptar órdenes de las mujeres", cuenta.
Costó unos meses antes de que ese joven la aceptara como su
entrenadora.

Al principio, "la gente en la calle nos llamaba los Hijos de Salma",
recuerda Majid Ahmed, un atacante del equipo y fan acérrimo del astro argentino Lionel Messi.

"En la escuela tenemos mujeres profesoras, ¿cuál es el problema en
tener una mujer entrenadora?", se pregunta.

Criada en una familia tradicional, fue difícil para Salma que sus deseos fueran aceptados por su familia, admite su padre, Mohamed al Majidi. Un tío que la criticaba mucho por esa labor de entrenadora cambió de opinión cuando vi que la grada coreaba su nombre ("¡Salma, Salma!"). "Esos miembros de la familia ahora rezan a Allah para que le ayuden".

Desde muy pronto, la madre de la entrenadora de futbol sabía que su hija era diferente. "Siempre prefirió llevar pantalones. Incluso cruzando la calle miraba a los chicos jugando al futbol", relata Aisha al-Sharif.