CORTESÍA MINELLI ATAYDE | LA AFICIÓN
21 de abril de 2016 / 09:58 a.m.

Hace unos días, Alan Pulido fue campeón con el Olympiacos de Grecia, y en entrevista con La Afición, afirma que ese instante le hizo sentir que los malos momentos que pasó meses atrás valieron la pena, aunque sabe que aún tiene camino por recorrer.

Estuvo prácticamente un año sin actividad, y luego, ya en la parte final del torneo, le dieron los minutos que pedía en el cuadro griego, fueron esos instantes los que aprovechó, marcó goles, dio asistencias, y su entrenador lo respaldó para continuar en el equipo.

Incluso, asegura que está en buen nivel como para volver a la selección mexicana, y espera ser considerado por el entrenador Juan Carlos Osorio, y que para ello no exista problema alguno por el pleito que sostiene hasta la fecha con Tigres.

"Para mí siempre va a ser un orgullo representar a mi país, el estar en Europa hace ver a México diferente, hay más mexicanos por acá, y eso habla muy bien de nuestro país, creo que estoy dando lo mejor, me siento en un muy buen momento para estar en selección, pero esas decisiones no las toma uno, sino los encargados".

Enseguida, agrega que "solo espero que no afecte, porque siento que podría ayudar mucho al Tri, defender esos colores de la mejor manera, podría dar todo de mí. Espero recibir un llamado de la selección. Sería una tristeza que se diera lo del pacto de caballeros, pero yo estoy para jugar al futbol y si me llaman me ilusionaría mucho".

¿Cómo va el pleito con Tigres?

Ya va muy avanzado, yo tengo el pase provisional que es indefinido, yo voy a seguir jugando, y eso puede tardar uno o dos años, dependiendo cuánto tarde la FIFA y el TAS en este caso. Yo me enfoco en jugar, lo único que esperaría Tigres sería una multa económica, que en este caso Levadiakos, el equipo que primero me registró, tendría que pagarle a ellos, pero ya nada más es lo que se pelearía, que a Tigres le pagaran la rescisión del contrato, y creo que es lo que evalúe la FIFA del contrato que yo tenía con Tigres, y al final lo llevan mis abogados.

¿Han valido la pena todas las dificultades?

Nadie dijo que sería fácil, he pasado algunos momentos duros en mi carrera, que no se las deseo a ningún futbolistas, pero yo sabía por lo que luchaba, porque peleaba todo esto, y eso me dio fuerza y esa mentalidad positiva para salir adelante y no dejar a un lado por lo que luchaba. De repente la vida da vueltas impresionantes y gracias a Dios me toca vivirla al máximo, sé que valió la pena y está valiendo la pena luchar para estar en donde estoy, y marcar goles importantes en Europa que obviamente hacen ruido en todo México. Soy el segundo mexicano que juega en este equipo y me siento afortunado, espero seguir con esta buena racha. La verdad que como siempre lo dije, al principio cuesta un poco adaptarse, pero gracias a Dios fueron seis meses, me gané la confianza del técnico con acciones, y afortunadamente me tocó hacer goles importantes, dos con los que ganó el equipo, así consecutivamente he tenido más participación.

¿Qué tan complicada fue tu adaptación al futbol griego?


Es difícil, al final las cosas se acomodan, siempre trabajando fuerte, y la verdad que me siento en un nivel muy bueno, con el que en algún momento llegué a estar en selección. Estoy en un club en el que hay muchos latinoamericanos, muchos españoles y eso ha hecho mejor mi adaptación al equipo, mis compañeros me han ayudado.

¿No te llegaste a desesperar?

La verdad que sí un poco, viví con la incertidumbre de no saber qué iba a pasar. Yo pedía salir de Olympiacos porque no había tenido la participación para demostrar algo. Cuando me toca jugar cambió todo. Anoté un gol y di dos asistencias, y ahí se dio cuenta el técnico que estaba en buen nivel y que quizá podía pelear la titularidad. Me fui ganando su confianza.

¿Es muy distinto al futbol mexicano?

Es diferente hasta en el entrenamiento, nunca me pasó en México que me pegaran fuerte en un entrenamiento y que estuviera fuera una semana o cuatro días, incluso un día antes del partido o dos; allá en México es un poco más tranquilo el entrenamiento para enfrentar el duelo, y acá no, acá son más fuertes. Eso te ayuda a tomar fuerza, a saber en qué momento entrarle al balón. Me va a servir.