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2 de abril de 2015 / 07:03 a.m.

El partido clasificatorio para la Eurocopa 2016 entre las selecciones de Montenegro y Rusia en la capital montenegrina fue suspendido hoy en el minuto 68, tras una trifulca entre los jugadores de los dos conjuntos y varios incidentes violentos en las gradas.

El accidentado encuentro ya tuvo que ser interrumpido a los 30 segundos de juego después de que el portero ruso, Ígor Akinféyev, recibiera el impacto en la cabeza de una bengala lanzada desde la grada situada detrás de su portería.

Tras el incidente, el arbitro alemán que pitaba el encuentro, Deniz Aytekin, mandó a los dos equipos al vestuario después de que los servicios médicos sacaran a Akinféyev del césped.

Tras más de media hora de tensa espera, con aficionados de los dos conjuntos nerviosos en las gradas, el partido fue reanudado, mientras que Akinféyev fue hospitalizo con quemaduras en el cuello y parte del pelo quemado.

Por si fuera poco, también el comienzo del segundo tiempo fue retrasado después de que algunos aficionados montenegrinos arrancaran sus butacas para lanzarlas a los seguidores rusos.

Tras una reunión urgente entre responsables de la UEFA y de las dos selecciones, se decidió seguir con el partido a pesar de todos los incidentes, aunque se advirtió por megafonía que el partido sería suspendido definitivamente en caso de que pasara algo más.

Y pasó tras el penalti pitado contra Montenegro y fallado por el conjunto ruso en el minuto 65, a lo que siguió una tangana entre jugadores y cuerpo técnico en el campo y nuevos incidentes violentos en las gradas.

Finalmente, la UEFA suspendió definitivamente el encuentro cuando el marcador marcaba un empate a cero, y las hinchadas fueron sacadas del campo por separado.

Queda por saber si los minutos restantes se jugarán en otra jornada, o si bien una victoria técnica será adjudicada a Rusia.

El conjunto ruso, entrenado por el italiano Fabio Capello, salió con ganas de llevarse el partido en el primer tiempo, pero al igual que en otros encuentros a lo largo del último año, incluido el Mundial de Brasil, sus delanteros se mostraron poco acertados ante la portería contraria a pesar de contar con numerosas ocasiones.

Hasta cuatro oportunidades de gol tuvieron los rusos en los primeros 45 minutos, dos de ellas, bastante peligrosas, salieron de los pies de Dzagóev y Kokórin.

En el último minuto de la primera mitad, al igual que en el primero, la mala suerte se cebó con los pupilos de Capello: mientras Dzagóev se lesionaba ya en el descuento, el guardameta montenegrino Poleksic despejaba con dificultades un enrevesado cabezazo de Kokorin a segundos de que pitara el arbitro.