@WILLIEMTY | GUILLERMO.GONZALEZ@MULTIMEDIOS.COM
27 de septiembre de 2016 / 09:58 a.m.

Es cierto que es muy difícil meter tres goles aunque sea en un interescuadras. Es algo muy complicado. Hacer goles es lo más difícil que hay en el futbol. Yo realmente admiro que Chicharito le haya hecho tres goles al Mainz 05, que es más o menos la versión alemana de los Jaguares de Chiapas.

Los defensores del Mainz se caían solos. Son los peores defensas que haya visto en muchos años. Es más, puedo decir con seguridad que los defensas del Puebla son mejores que los tracatranes del Mainz. Tampoco es razón para criticar a Chicharito porque en el primer gol el defensa se cae, en el segundo le desvían el disparo al arco que termina en la red y en el tercero cuenta con el peculiar movimiento de cerrar los ojos para rematar, pareciera que la pelota le rebota en la frente y termina en gol.

Como sea, así... de manera chanflesca, el Chicharito sigue haciendo goles en la Liga de medio pelo alemana. Es una Liga en la que Monarcas Morelia sale quinto general sin despeinarse, en donde Tigres le puede ganar al Dortmund y meter en problemas al Bayern.

Aun y con todo esto, quiero decirle estimado lector, que es de admirarse la forma en la que Javier Hernández sigue haciendo goles. Este chico tiene esta peculiar característica de que las cosas funcionen a pesar de que este contorsionista salga vestido de futbolista. Yo lo admiro, aunque usted lo dude. Él nació con estrella. Habemos personas que nacemos con estrella y otros estrellados.

El Chicharito es, sin duda, un referente mundial en el tema de marcar goles. Nosotros los periodistas tenemos que repetir una y otra vez que a pesar de que haga goles con los ojos cerrados, con la nuca, con la cadera o con la panza, siempre hay que agradecer a quien los meta.

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