HÉCTOR ORTIZ | CORTESÍA LA AFICIÓN
9 de noviembre de 2016 / 01:44 p.m.

Donald Trump fue electo presidente de Estados Unidos por los próximos cuatro años, un personaje polémico que hizo historia en esa nación al ser el primero en ganar dicho cargo sin tener experiencia política en su historial. Lo del magnate siempre han sido los negocios.

El libro 'American Huckster', que la periodista Maria Papenfuss escribió en coautoría con Teri Thompson, recoge una anécdota del multimillonario con el otrora secretario de la Concacaf, Chuck Blazer, quien fue el principal informante del FBI en el escándalo de corrupción que el año pasado azotó a la FIFA.

Entre los 'lujos' que Blazer podía darse con lo que cobraba como ejecutivo del área centroamericana del futbol, así como miembro de la FIFA, estaban dos departamentos en la Torre Trump de Nueva York, donde pagaba 18 mil dólares mensuales por dormir cómodamente en el penthouse y otros 6 mil en un espacio exclusivo para sus gatos en el mismo edificio.

"Trump disfrutó de una familiaridad con Blazer, a pesar de que no se estrecharon las manos cuando se conocieron", relata Papenfuss en The Huffington Post, y revive el día en el que el próximo presidente de Estados Unidos pidió a Chuck rentarle su departamento en la cima de la torre para grabar un comercial de su fallido proyecto de una universidad.

Chuck, como buen hombre de negocios, accedió a prestar su penthouse por 5 mil dólares al día. Eso sí, debería acceder a que éste fuera totalmente modificado para dar el aspecto a un centro educativo y que Trump fuera quien diera las órdenes durante la grabación del clip.

La escritora relata que, incluso, tuvieron que conseguir libros para la filmación, pues el ex secretario de Concacaf no era adepto a la lectura y no había ni un solo ejemplar en el lugar.

La novia de Blazer, Mary Lynn Blanks, también vivió la dureza de Donald en su propio apartamento, pues cuando amablemente ordenó comida para los miembros del equipo de filmación, el empresario ordenó que sacaran los alimentos pues "no le gustaba el olor".

La vida de Chuck Blazer y Donald Trump dio un giro inesperado; uno perdió toda su fortuna, credibilidad y terminó por convertirse en el 'sapo' de la FIFA, mientras el otro prepara su mudanza a la Casa Blanca, su hogar por los próximos cuatro años.

Hoy, las oficinas de la Concacaf se ubican en la famosa torre ubicada en la quinta avenida de Nueva York, propiedad de Donald Trump.