2 de diciembre de 2013 / 04:13 p.m.

Jugar es una acción natural de los niños, es su vida misma. Los juegos siempre están relacionados con las actividades y desarrollo de las habilidades sociales, mentales, físicas de la vida de los niños.

Cuando nuestros hijos juegan su imaginación se echa a volar, sin embargo los sentimientos  e ideas que brotan al jugar son reales.

Obsérvelos mientras juegan, mire como establecen reglas y cuán grande es su enojo cuando alguien no las cumple. Incluso llegan a marginar a los compañeros de sus juegos. ¿Qué podemos decir de los impulsos en ocasiones agresivos cuando juegan a policías y ladrones? O cuando tratan de matar a un enemigo que está a la vista.

Debemos estar muy conscientes que estos juguetes les despiertan sentimientos muy reales, tan reales que si en ese momento su compañero de juego no se “muere” tras el disparo lo agreden a golpes para que se deje caer.

Por eso es importante que pensemos muy bien qué clase de juguetes le compararemos en esta temporada a nuestros hijos  y qué juegos  le permitimos realizar con sus amigos.

El permitirle jugar con pistolas, rifles, cañones, espadas etc. que son juguetes bélicos, le estamos autorizando a actuar en forma violenta puesto que no se puede matar a alguien riéndose ¿verdad? Tenemos que poner cara y manifestaciones  de enojo para dar realismo al juego.

Además de ello al estar lastimando a otra persona en un juego real o video juego, permitimos que nuestros niños pierdan la sensibilidad y se acostumbren a ver morir, a lastimar a los demás y como consecuencia ver correr sangre o consecuencias dolorosas  y no sentir remordimiento por provocarlo.

Los juguetes que provocan violencia, aumenta el riesgo de que los niños usen esa agresión en la vida real, ya que al jugar solo están ensayando para reproducir en su vida esas acciones.

¿Cómo podemos elegir un juguete, que sea adecuado para que mi hijo desarrolle habilidades y no violencia?

-  No porque esté de moda, es útil a los niños.

-  Que sea apto a su edad.

-  El juguete debe de entretenerle y ayudarle a relacionarse con los demás.

-  Los aprendizajes que obtenga al manipular ese juguete pueda emplearlos en su vida.

-  Que no le desarrolle el comportamiento de agresividad.

-  El material debe ser duradero y no tóxico.

-  Que sean educativos y acordes a su desarrollo mental.

 

Si bien el juguete es importante, más importante es el juego. La imaginación vuela cuando de jugar se trata en los pequeños, por ello recordemos que para disfrutar un juego no es necesario contar con un muñeco, camión etc. lo importante es jugar, cualquier objeto puede convertirse en un estupendo juguete.

 

Así que  la esta temporada que vayamos de compras para obsequiarle un juguete a nuestros hijos, analicemos la importancia de que juguetes les daremos.

No necesitamos agrandar la violencia, ya a nuestro alrededor hay mucha. Protejamos a los niños brindándoles oportunidades donde desarrollen valores, habilidades y sobre todo amor al prójimo. Olvidemos esta navidad los juguetes bélicos.

Miriam Benitez