23 de marzo de 2014 / 04:02 p.m.

La imagen de la televisión en slow motion era cruel. Una turba de mil aficionados al fútbol, sin piedad, pisoteaban, golpeaban, destrozaban a unos 20 policías, quizá menos.

"El aguante", el "capo", el "hicimos correr a la policía", el "nadie sale vivo de aquí" importado de Argentina se cumplió por primera vez en México y tenía que ser en el Jalisco. La violencia llegó al grado más alto y nadie hizo nada. Un partido de alto grado de dificultad terminó con saldo rojo. La pelota se manchó de sangre. Hoy ganaron los violentos. Perdió el futbol.

El operativo no existió. Una mala planeación del Atlas y la policía de Guadalajara, que no pudieron controlar a las barras visitantes, unos ocho mil y la mayoría de la capital del país derivó en una golpiza monumental contra 20 policías que intentaron controlar a unos aficionados que metieron bengalas al Jalisco y terminaron siendo emboscados en la zona C.

El 22 de marzo marca un antes y un después en la historia del futbol tapatío. La violencia llegó al límite y varios policías se debaten entre la vida y la muerte.

Las barras de Chivas le ganó a la policía y no hay ánimos de disculpa. "Los hicimos correr", "esta locura me hace sentir bien" cantaban mientras bajaban de la zona C.

El 22 de marzo quedará para la historia como el día en que las barras tomaron el control, en que "alguien" mandó a 20 policías al matadero y trataron de detener a unos jóvenes, la mayoría borrachos y otro tanto bajo el efecto del thiner golpearon hasta que se dieron gusto, pisotearon a policías de Guadalajara, los desarmaron, y por nada matan a ocho efectivos municipales.

En la Fuente Olímpica a unas 15 cuadras del estadio Jalisco se dio el primer enfrentamiento las barras de Chivas, un grupo que vino del Distrito Federal identificado como la Insurgencia se liaron a golpes contra la irreverente. Interna rojiblanca y la policía testigo fiel. Hasta ese momento un par de detenidos del Rebaño.

Después a la hora de la entrada el operativo falló, de nuevo, pues sólo habilitaron cuatro puntos de acceso para toda la afición, cuatro puntos para más de 48 mil personas, cuando llegó la caravana de la gente de Chivas, quitaron un punto y la gente entró sin revisiones, es ahí cuando metieron las bengalas y la pólvora que dinamitó la bronca.

La pelea contra la Barra 51 quedó para después, la gente de Chivas se fue victoriosa, hicieron correr y en un circo romano abusaron contra un par de policías.

Chivas dejó un precedente terrible, que parecía no se daría nunca.

La logística falló por parte de la gente de Atlas y la policía de Guadalajara, 20 policías fueron mandados al cadalso en medio de jóvenes alcoholizados que empezaron a beber desde el medio día cuando el partido se jugaba a las 21:00 horas.

El futbol está de luto. Una barra festeja a lo grande su batalla más gloriosa de su existencia. En varias colinas populares de la periferia de la ciudad había fiesta y los agresivos barristas siendo tomados como ejemplos.

Esta historia, obviamente, no termina acá. En ocho días los mismo violentos volverán para el juego contra el América y hay que sumarle los miles que vendrán a alentar a los de Coapa.

El futbol perdió y al parecer a pocos le importan. Esto no se arregla con ruedas de prensa, ni con mantas a favor de la paz. Los violentos que actuaron hoy no era la primera vez que cometían este tipo de actos, pero nadie había hecho nada. La muerte llegó al futbol.

JESÚS HERNÁNDEZ