15 de enero de 2015 / 05:00 p.m.

Los Halcones Marinos de Seattle tenían llenos los camiones de mudanzas con destino a Los Ángeles, California en 1996. La franquicia era un desastre. No habían ganado un juego de postemporada en una década y estaban envueltos de la mediocridad.

En aquella época, no existía la comunión del "Hombre 12" como vemos en cada partido en el Qwest Field de Seattle y ni siquiera existía algún récord guiness por ser el estadio más ruidoso de la NFL. Solamente un milagro iba a permitir que el futbol americano se quedara en el estado de Washington.

Les Carpenter, del periódico The Guardian, comenta que el dueño Ken Behring estaba determinado en sacar al equipo de la ciudad. El cofundador de Microsoft, Paul Allen ofreció comprar al equipo por 300 millones de dólares con la única condición de que pudieran construir un nuevo estadio para reemplazar el Kingdome.

La inversión de un nuevo inmueble no fue bien recibida por la población de Seattle. Luego, un abogado de la ciudad, Fred Mendoza, le habló a Allen. Cabe resaltar que Mendoza y un círculo de amigos apasionados por el futbol soccer querían traer un equipo a la ciudad. 

Mendoza, cuando vio que Allen estaba batallando para recibir apoyo para un nuevo estadio, le propuso a Allen crear unas instalaciones para soccer y futbol americano. 

La MLS estaba iniciando y Doug Logan -el comisionado en 1997- aseguró que si construían el estadio que definitivamente iba a ver una franquicia en Seattle. Eventualmente el voto para el inmueble fue aprobado ligeramente: 51% a 49%.

"No hay duda que el voto de soccer fue la diferencia y Paul te diriá eso. Sin soccer no existirían hoy los Seahawks", le comentó Mendoza a Carpenter.

El estadio fue inaugurado en el 2002 por los Halcones Marinos y, cuatro años después, llegaron al Súper Tazón XL; en el 2013 lograron su primer campeonato. No obstante, la franquicia de los Sounders de la MLS no fue fundada sino hasta el 2009. Durante ese lapso, los aficionados pensaron que fueron engañados.

Los Sounders son muy queridos en Seattle, al grado que promedian 43 mil aficionados por partido. "Los Sounders estaban sorprendidos. Superaron todas las expectativas que iban atraer a 16 mil y 20 mil por juego", señaló Mike Gastineau, locutor de radio del estado de Washington.

Sin el gol no existirían los touchdowns.

JOSÉ MANUEL VILLALVA