HIGINIO ROBLES
6 de agosto de 2016 / 11:52 p.m.

América tuvo capacidad de reacción, cabeza fría en la adversidad, pero, sobre todo, supo sacar ventaja de la falta de concentración de Veracruz. En el momento más oscuro del partido contra los Tiburones, las Águilas vieron la luz cuando los propios escualos no supieron manejar un partido que tenían en la bolsa. Y América es un equipo al que no le puedes conceder esa posibilidad, porque si lo dejas vivir te mata y eso pasó anoche, cuando remontó un 2-0 para ganar en su vista al Puerto por 2-4.

Un día después, las Águilas se presentaron en el Luis Pirata Fuente, las condiciones climatológicas mejoraron y el partido se desarrolló con buen clima, una cancha en buen estado y a jugar. Pero fue en el trámite del partido donde llovieron los errores en todos los bandos: falló América en el primer gol de Veracruz, luego el silbante en la expulsión a Erik Pimentel, después Adrián Luna que se ganó una roja y luego el portero escualo, Pedro Gallese, que le regaló al cuadro de Coapa la posibilidad de reengancharse al partido.

Las Águilas comparecieron en el Puerto con modificaciones, Ambriz volvió a la línea de cinco que le había dado buenos dividendos, también reapareció Moisés Muñoz. Con un once de buen calibre, el conjunto de Nacho Ambriz presentaba buen cuerpo, tenía la pelota, pero Veracruz pegó primero.

Un pelotazo fue peinado por Furch en el centro del campo, la bola siguió de largo. Peñalba se la ganó a Pimentel en el salto y la prolongó hasta Adrián Luna que eludió la salida de Moi y definió cruzado, sin que Mares y Valdez pudieran impedir el gol. Nadie pudo cortar la jugada desde el medio campo hasta el área.

El juego obligaba a un arrebato de América, que lo buscó, pero después vino el yerro de Paul Delgadillo, el silbante quedó muy lejos de una barrida en la que Pimentel se lanzó al balón, de hecho hizo contacto con la bola y en el trayecto se llevó a Luna. Delgadillo le mostró la roja, cuando el primer abanderado, Marcos Quintero, había señalado saque de banda.

El escenario se hizo más adverso para el cuadro azulcrema que lucía desnortado. Veracruz tuvo el segundo en un remate de Juan Pérez, pero Muñoz tapó su tiro, eran los momentos de apremio para las Águilas, y los mejores de los Tiburones que los capitalizaron. Tras un intento de chilena del mismo Pérez, la bola le quedó a Furch en el área, sin marca el argentino, definió con un tiro cruzado.

Parecía liquidado el juego, América tenía bola, aunque no se encontraba ni asociaba para crear peligro, pero fue el mismo Veracruz el que le abrió la puerta para que pudiera resurgir. Luna se fue expulsado por una falta sobre Sambueza, tarjeta amarilla, la segunda porque en el festejo de su gol se quitó la playera.

Luego vino la pifia de Gallese, el portero no pudo despejar una pelota retrasada, se la dejó a Quintero y el colombiano habilitó a Romero para que el argentino descontara. América revivía, seguía vivo en el juego y tenía medio tiempo por delante para reaccionar. Y lo hizo apenas arrancó el complemento. Mares mandó un centro que Pablo Aguilar ganó con la cabeza y bajó la pelota para Silvio Romero, que eludió a su marcador y definió con la zurda al 50'.

Fueron los mejores momentos para América y a Veracruz lo traicionaron los nervios. Fernando Meneses entró para reorganizar a su equipo y apenas duró un minuto en el campo, porque se fue expulsado por una plancha sobre Guerrero. El escenario ahora era favorable para América que de encontrarse en un ambiente adverso pasó a aspirar a la victoria.

Ambriz se lanzó por ella cuando mando a Ibarra al campo de juego, no estaba dispuesto el entrenador a dejar pasar la oportunidad de ganar cuando tenía un hombre más. Y el cambio le dio resultado, el delantero ecuatoriano se asoció con Quintero y penetró a la defensa por velocidad, en el área definió cruzado y le dio la vuelta al partido. Veracruz se había suicidado y América resucitó por sus fueros y aprovechando las circunstancias. Y al final lo liquidó Quintero y selló la remontada azulcrema.