RUBÉN GUERRERO ATILANO
25 de septiembre de 2016 / 12:01 a.m.

Los encuentros entre América y Pumas se viven desde antes del comienzo del mismo duelo. Se disfrutan y se sufren por igual. Para el aficionado, es todo un ritual acudir a la cancha y lidia con el preludio con fe en los suyos.

Desde que va en el transporte público o automóvil, hasta la llegada al estadio, los nervios invaden y la tensión se apropia del cuerpo. Este sábado no fue la excepción. El estadio Azteca albergó un encuentro más de esta rivalidad, que paraliza Tlalpan y sus vías alternas, además de los corazones de miles.

No importa cómo se llegue a este duelo, 90 minutos de gloria o infierno son suficientes para olvidar toda mala racha o para sentirse en los cuernos de la luna. Es futbol en estado puro.

Con esa misma intensidad comenzó el duelo. Pumas recibió un duro golpe apenas al minuto 3, cuando Pablo Aguilar se encontró con el balón, que había sido mal atajado por Alejandro Palacios y dejado a merced a unos metros, para que el zaguero paraguayo firmara el primer tanto del encuentro. Y venía lo peor. Apenas pasaron 120 segundos más, cuando, sin misericordia, el 2-0 llegó al marcador. Universidad Nacional era sobrepasada por un rival que jugaba a uno o máximo dos toques.

En los linderos del área, gracias a las complacencias de los centrales auriazules, Oribe Peralta ejerció una triangulación con Silvio Romero, éste se deshizo de su marcador con un taconazo y habilitó a William Da Silva que, solo, fulminó con un disparo bien colocado a Pikolín Palacios. Debacle inmediata y vuelta a la realidad para Pumas. América consiguió con mérito una diferencia abrumadora, que minimizó al sinodal con la misma rapidez que la afición universitaria se guardó los cánticos y las porras.

Los reclamos se hicieron presentes en la defensa felina. Sin duda ha sido la línea más endeble en lo que va del torneo y Ricardo La Volpe, sin importar que este fuera su primer encuentro con Las Águilas, lo sabía. Aprovechó y presionó lo suficiente para romper con la estabilidad. En sus primeros 15 minutos, éste América borró el rostro gris de la versión que ofrecía con Ignacio Ambriz al frente del timón. Palencia se meneaba de un lado a otro, desde su área técnica, pensando una solución rápida que igualara los dividendos.

Si algo se pudo resaltar del cuadro del Pedregal, es que a partir del 2-0 defendían con la vehemencia de cualquier amateur y que por amor propio no quedó. Asumieron sus yerros, levantaron el rostro y comenzaron a dar toques con idea para penetrar líneas, sin éxito, claro, pero intentando, sin claudicar, exponiéndose a que el América que comenzó el partido despertara y volviera a hacerles daño. Así transcurrían los primeros 45 minutos, hasta que, en los últimos suspiros, Matías Britos consiguió el primero para los de CU. Envión anímico para el descanso.

Para el segundo tiempo, Palencia echó mano de Fidel Martínez, para retener mejor la pelota y acarrearla hasta el área enemiga. Y sí, pese a que no era abrumador, Pumas se hizo de la pelota, se la quitó un enemigo poderoso y poco a poco los fue arrinconando. Tuvieron un par de opciones de peligro, pero lo que les faltó fue el tino para saberlas capitalizar. América se difuminó, se vino abajo el espíritu ofensivo. Universidad apretó y apretó bien.

En la recta final del encuentro, la afición de casa se metió de nuevo al encuentro, el “Vamos, América” retumbó el Azteca y con autoridad. Palencia respondió con la entrada de Eduardo Herrera al terreno de juego. Paco mandó al ‘15’ para ganar en referencia de marca, por la estatura del ‘Grande’, para inquietar a los centrales. Y opciones tuvo. Los felinos se agazaparon a la hora buena, resultaron inofensivos cuando de matar deportivamente al odiado rival se trataba. Las Águilas merecieron más en gran parte de los 90 minutos.

La Vope se impuso en su primer encuentro, en el más relevante que tendría en lo que resta de la temporada. Palencia sigue sin sumar como visitante y Pumas demostró que le cuesta definir, que ni Britos ni Herrera pudieron con la responsabilidad que implicaba ser el héroe de la película, por lo menos para conseguir un empate que les supiera a victoria. Quedaron igualados en puntos (17) y ahora tratarán de definir su suerte en lo que resta del AP16.