RIGOBERTO JUÁREZ
18 de mayo de 2015 / 09:42 a.m.

Si el jueves pasado lo escupió, ayer Marco Fabián le bailó a Tomás Boy y a su equipo El Clásico Tapatío tuvo un dueño absoluto, Chivas humilló a Atlas en su casa con marcador de 4-1. Los Zorros volvieron a fallar en Liguilla como sucedió ante Santos y Monterrey, el juego de vuelta en el Jalisco fue un calvario.

El Guadalajara regresa a una semifinal tras cuatro años de ausencia y el proyecto rojinegro con Tomás Boy parece haber llegado a su fin.

El pez por la boca muere, Tomás Boy también. Apenas la semana pasada aseguraba que Marco Fabián anotaba un gol cada cinco años. No imaginaba que el volante rojiblanco sentenciaría la serie en 34 minutos.

Fue la tarde soñada. Por fin dejó de ser Marquito para convertirse en el gran Marco. El 33 del Rebaño se sacudió los fantasmas y escándalos extra cancha que lo han acompañado. Se echó al equipo al hombro y liquidó a los Zorros con tres zapatazos letales.

Era apenas el arranque y Fabián dio el primer golpe de autoridad. Raúl López desbordó por el carril derecho como lo hizo toda la tarde, envió un servicio al corazón del área que rechazó con la cabeza Kannemann. Sin marca, Fabián de la Mora sacó una bala con la pierna derecha y la anidó al ángulo superior de Vilar. El rojiblanco salió disparado hacia el área técnica del que lo criticó. Frente a Tomás, Marco bailó ballet haciendo alusión al estilo de juego de Atlas, según Boy.

Pero Atlas tuvo arrestos, el golpe no los noqueó y dos minutos le bastaron para igualar los cartones. Aldo Leao dejó en corto al cobrar un tiro de castigo. Desde las afueras del área Juan Carlos Medina se acomodó y con la pierna derecha sacó un rayo que dejó quieto y sin reacción a Michel. Empate que daba vida a los Rojinegros, aunque la ventaja seguía siendo de la visita.

ATLAS SE DESMORONÓ

Fabián se conviritó en el cerebro y motor del Rebaño. Todos los esféricos pasaban por sus botines. Corría, se sacrificaba y proyectaba ante el desastre rojinegro.

Marco Jhonfai robó un balón en media cancha al pasivo Millar. El mediocampista tapatío enfiló al arco rival, fue complacido en la marca. A las afueras del área sacó a relucir nuevamente su educada pierna derecha, pero ahora no imprimió potencia: Ahora colocó el empeine y nuevamente mandó el esférico al ángulo. El Jalisco ya era una locura, el Rebaño se ponía adelante 2-1.

Los Zorros ya no tuvieron reacción, Atlas se murió rápidamente. El que para muchos es el mejor mediocampista de México desapareció. Previo al descanso Marco firmó su triplete y la historia de la serie.

Raúl López nuevamente minó por el corredor derecho, centró al área donde Marco apareció completamente solo. Ante la presión de Pérez amagó el disparo, cambió perfil y con la zurda acabó con Vilar.

Pero el calvario atlista no terminó ahí. En el arranque del complemento Omar Bravo concretó la goleada. López nuevamente asistió, el mochiteco ganó en el salto a Pérez y su cabezazo fue contundente a segundo poste. Gol que decretó el 4-1 final. Gol que lo deja únicamente a un gol de igualar al histórico Salvador Reyes como máximo goleador del club.

SE EMPAÑA LA FIESTA

Se jugaba el minuto 57. La serie ya estaba sentenciada. La amargura de quedar nuevamente eliminados en Cuartos de Final desató la furia varios integrantes de la barra 51. Alrededor de 20 aficionados rojinegros saltaron al campo para increpar a sus jugadores. Uno de ellos fue directamente a reclamar a Tomás Boy. Luis Venegas salió a su defensa y le propinó un golpe al seguidor.

La invasión de cancha en pleno de juego se salió de las manos. Policía municipales, estatales, de protección civil y seguridad privada entraron en acción.

El encuentro se suspendió durante 18 minutos donde técnicos y cuerpo arbitral hablaron sobre la posibilidad de terminar con el partido. Al final, se contuvo la turba y el duelo se reanudó sólo para que el Rebaño sellara a su pase a semifinales.