JESÚS HERNÁNDEZ TÉLLEZ
8 de abril de 2017 / 11:32 p.m.

Lloraba y levantaba las manos. Jair Pereira lo cargaba de la forma que sólo se pueden cargar a dos cosas, a un hijo o a un koala. Pereira alzaba a Carlos Eduardo Fierro, mientras el estadio coreaba su nombre. Fierro se graduó, fue el mejor en la cancha y le cambió la cara a un partido imposible.

En medio de un problema personal que lo tiene pensativo Fierro puso dos goles y marcó el tercero, con ayuda de Campestrini, sí, pero Fierro nunca perdió la fe. Almeyda no se equivocó y al estilo NBA o NFL, el de Carlos Eduardo, es el regreso del año con el Rebaño. Los tapatíos lo perdían con justicia por dos goles y con un tanto de último minuto le dan la vuelta a un juego épico, que rozó en lo histórico.

Chivas 3, Puebla 2
El primer tiempo fue de pesadilla para las Chivas de Almeyda. Los rojiblancos se complicaron la vida y encajaron dos goles del conjunto camotero antes de los 35 minutos.

Los tapatíos se toparon con un rival bien ordenado, con dos líneas de cuatro y dos atacantes veloces y letales. El primer tiempo de las Chivas fue una lágrima, Puebla no fue una aplanadora, pero las dos que tuvo las metió al arco de Cota y se dedicaron a cortar el partido y a defenderse.

El Rebaño se gastó la gasolina en Monterrey ante Puebla mostraron una cara desconocida, tampoco tan mala como ante los Jaguares, pero sí lo suficientemente mal para irse con dos goles de desventaja al descanso.

El primer gol fue una jugada de Federico González quien aprovechó una mala salida de Cota, quien se precipitó y quedó a la mitad del viaje y el atacante poblano la mandó a guardar para el primer gol del partido. 25 minutos de dominio alterno, pero una combinación de acierto y error le dio el gol a los poblanos.

El Rebaño no se acomodaba del primer gol cuando mediante una pelota detenida se llevaban el segundo de los Camoteros. Centro medido al corazón del área y el Charro Édgar Dueñas remató ante la marca de Salcido para vencer a Cota. Dos goles en menos de 35 minutos y los rojiblancos no reaccionaban.

Acabó el primer tiempo sin una clara de Chivas. Los tapatíos se fueron al descanso con una loza muy pesada en la espalda, dos goles en contra y sin alma.

El complemento comenzó con una revolución de parte del equipo de Almeyda.

El Pelado mandó a la cancha a Orbelín y al Avión Calderón para recuperar el medio campo y así fue, el de Guerrero fue vital para la recuperación del balón y así llegó el gol tapatío.

Carlos Fierro desbordó por la banda derecha y centró medido para Pulido quien se quitó a Oswaldo Centurión y sobre la salida de Campestrini la mandó a guardar. Chivas se ponía en el marcador y con mucho partido por delante tenía que ir por otro gol para empatar el duelo. Tras el tanto de Pulido el partido se abrió, Salcido tuvo el empate, pero entre Campestrini y el poste evitaron el segundo gol. El Rebaño era mejor, pero lo seguía perdiendo.

La cosa se puso peor para los tapatíos cuando el Gallo Vázquez cortó un avance poblano con la mano y por eso vio la segunda amarilla, dejando a los tapatíos en inferioridad numérica.

El partido estaba vuelto loco, los dos atacando y el Puebla no lo cerraba o no sabía. El problema para los de José Cardozo se dio cuando Adrián Cortés vio La Roja por dos jugadas al filo del reglamento. Con la igualdad numérica los tapatíos adelantaron líneas y así empataron el pleito. Carlos Eduardo Fierro entró por la banda derecha, nadie le marcó y centró con potencia, fue tan potente el envío que Centurión en su afán de cortar la pelota la mandó a guardar. El empate en el marcador para los locales con más de 15 minutos por delante.

Al minuto 92 el empate estaba decretado. Las Chivas del primer tiempo no lo ganaban bajo ningún punto de vista, pero los del segundo tiempo podían darle la vuelta a cualquier equipo. Al 92 Campestrini bajó el balón para hacer tiempo, nunca vio a Carlos Fierro, y el de Ahome le robó el balón, le hizo un quiere y sobre la barrida de un defensa marcó el gol de la voltereta, el de la locura. El Rebaño ganó un partido imposible. Lo perdía 0-2 con un hombre menos y salen airosos y recuperan, momentáneamente el primer sitio de la general.