Miguel Rodriguez
21 de mayo de 2015 / 06:18 p.m.

La ilusión por ver al Guadalajara avanzar a una final mueve multitudes. En el inicio de la venta libre de boletos para el jugo de vuelta entre Chivas y Santos en el Estadio Omnilife, los puntos de venta lucieron repletos.

En el Estadio Omnilife, desde temprana hora, miles de aficionados esperaron el inicio de la venta, la fila fue larga, tanto que se "agotaron" boletos de algunas zonas por un momento y que a los primeros en llegar sólo les vendieron un ticket por persona, lo que ocasionó molestia en ellos. Ya después se liberaron más localidades de esas zonas y la gente que llegó tarde, aún pudo encontrar entradas de las más económicas pasadas las 15:00 horas.

En los otros puntos de venta como la Gran Plaza, Galerías y Plaza del Sol también hubo aglomeraciones, tanto que muchas personas que se encontraban en esos lugares decidieron trasladarse al estadio, donde aseguraron que, a diferencia de las plazas, en el inmueble "si hay boletos y avanza más rápido", pues salieron con ellos en mano.

Hasta las 16:00 horas, la venta continuó ya con menos carga, con cerca de 120 aficionados formados, pero el avance era fluido.

Eso sí, no faltaron los revendedores, que en esta ocasión no estuvieron para hacer la oferta, sino para provocar la demanda. Estas personas se formaban una y otra vez para conseguir la mayor cantidad de entradas, incluso se cambiaban de ropa, se ponían gorra, etc. con tal de parecer un nuevo comprador.

Pero también es de reconocer que las autoridades pusieron atención en este tema, no como para evitarla en su totalidad, pero a quien identificaban que ya había comprado anteriormente, lo sacaban de la fila y no lo dejaban adquirir más entradas.

Otro de las formas de operar de la reventa fue la siguiente. Desde temprana hora unos integrantes del grupo de revendedores acudían a alguna plaza comercial en la que se vendieron boletos, consiguiéndolos, se iban a otra plaza o al estadio para comprar más tickets y evitar que los identificaran y ya no les dejaran comprar en el mismo lugar. Mientras, quienes comenzaron hacer la compra en el estadio, terminaban trasladándose a las plazas para continuar el acaparamiento de entradas.