JESÚS HERNÁNDEZ | CORTESÍA: LA AFICIÓN
24 de marzo de 2016 / 10:18 a.m.

La estadía de Johan Cruyff al frente de Chivas fue como un electrocardiograma. Puntos muy altos y bajos, empezó con mucha emoción y esperanzas para los rojiblancos y acabó abruptamente, lo corrieron una noche de diciembre de manera unilateral.

El 25 de febrero de 2012 Cruyff fue presentado ante la prensa y más de mil aficionados en el Omnilife ese día un aficionado le gritó "Jhon Croi confiamos en ti", en una muestra de que ni siquiera se sabían el nombre del holandés, mucho menos la clase de leyenda que era el eje de Naranja Mecánica.

El jefe del proyecto fue Todd Beane, su yerno y el primer movimiento fue poner un técnico de sus confianzas, mientras en Guadalajara se esperaba algún consolidado, un nombre famoso, Cruyff le dio la confianza a van't Schip, quien dio buenas cuentas, pero después de una Liguilla fue despedido por Dennis te Kloese, otro holandés quien llegó al equipo en diciembre de 2013 después de que corrieran sin motivo alguno a Cruyff.

El holandés buscó cambiar la filosofía y pedía a los jugadores que buscarán regresarle el brillo al Rebaño, pues "un equipo grande no puede ganar tres títulos en 40 años, no nos engañemos", soltó en más de alguna ocasión cuando le pedían a él y a su gente resultados inmediatos.

El cambio más radical en su corta estadía fue la de cambiar el pasto sintético del Omnilife por pasto natural, esa medida la agradecieron los jugadores de Chivas y los visitantes.

La era Cruyff culminó sin pena ni gloria, con una goleada del Toluca en cuartos de final.

Nueve meses y después tanto el holandés como Vergara se tiraron con todo. El dueño de Chivas afirmó que contratar a Cruyff había sido uno de los errores más grandes y costosos "fue una experiencia fatal, me vendieron a van't Schip como si fuera Guardiola, gasté más de 200 millones de pesos en refuerzos", mientras que la respuesta del ex técnico del Barcelona fue contundente "el principal problema de Chivas es Jorge Vergara". Nueve meses duró la gente de Cruyff en el Rebaño, él solo vino tres veces a la ciudad y dirigía todo a larga distancia.