CORTESÍA DE Diego Alejandro Reos | @LAAFICION
20 de septiembre de 2016 / 09:39 p.m.

Durante sus carreras uno dejó Europa para venir a México y el otro, en su momento, dejó México para partir al viejo continente. Sin embargo, el destino en sus giros impredecibles los enfrentó la noche de este martes en la cancha del Estadio Chivas.

El aperitivo principal fue el juego entre el Guadalajara y los Tigres, pero el ingrediente especial de la noche fue sin duda el duelo de ofensivas este el francés André-Pierre Gignac y el artillero rojiblanco Alan Pulido.

Fue un cúmulo de “primeras veces” este juego entre regios y tapatíos; por primera ocasión desde su llegada a México, Gignac pisó la cancha rojiblanca; por primera vez Pulido arrancó de titular en Liga con el Guadalajara y por si esto fuera poco, este fue el primer juego en donde Alan se cruzó con el equipo que lo vio nacer como futbolista y del cual no salió en los mejores términos.

Arrancó el juego y para el minuto 19 ambos delanteros ya habían provocado emociones en la tribuna: primero, un taconazo de Pulido en tres cuartos de cancha causó furor entre los hinchas rojiblancos y después un disparo del galo dejó expectante al público hasta que Cota tomó la pelota en sus manos. Se esfumó el peligro.

En su papel de referentes al ataque ninguno de los dos arietes se empecinó en ser quien abriera el marcador, sino que también buscaron generar espacios y servir a sus compañeros. No obstante de su buena disposición, ninguno de los dos pudo brillar durante la primera mitad del encuentro.

Llegó la complementaria y con ella el primer aviso serio de Gignac. Con 35 segundos transcurridos del segundo tiempo, el atacante francés probó a Rodolfo Cota con un potente disparo desde las afueras del área. El arquero atajó y después, en un segundo intento del atacante felino, Hedgardo Marín fue quien se vistió de héroe para salvar la meta rojiblanca.

Ya con Tigres arriba en el marcador por el gol de Ismael Sosa, Pulido se enfiló a portería al 65 y al final decidió mal por no asistir a Ángel Zaldivar y querer avanzar a portería entre tres zagueros. Antes de llegar a la media luna del área, Hugo Ayala frenó al nueve del Rebaño y con ello apagó la ilusión rojiblanca.

Con Tigres tocando mejor en la recta final del juego y ante la desesperación del chiverío, Alan tuvo que ayudar en la parte baja y en un par de ocasiones despejó el esférico en el área tapatía. En un encuentro que generó demasiado morbo por su duelo personal contra su ex equipo, Pulido no pudo brillar ante un Tigres disciplinado en todas sus líneas.

Al 86’ el enfrentamiento entre ambos artilleros terminó con la salida de Gignac y el ingreso de su compatriota Andy Delort. Ni el mexicano ni el francés pudieron marcar diferencia en una noche donde Sosa fue el hombre contundente y donde Chivas jamás pudo abrir el cerrojo del cuadro regiomontano.