EDUARDO ESPINOSA
23 de abril de 2016 / 12:04 a.m.

Cruz Azul está en crisis. Sí, justo a la hora buena, cuando se define la Liguilla, La Máquina ha olvidado cómo ganar. Tres derrotas en fila –la de anoche por 2-1 ante Veracruz– parece que son suficientes para cocinar un nuevo fracaso.

De los tres partidos que le quedaban a La Máquina (Veracruz, Toluca y Tigres), el de anoche era el obligatorio para ganar, porque los Tiburones han dado pena en la Liga y era la prueba de fuego para que el equipo de Boy mostrar coraje. Ahora la Liguilla se aleja y ya no está en sus manos.

Y fue un partido tortuoso para La Máquina que tuvo que remar contra la corriente cuando Julio Furch llegó a cerrar una jugada de táctica fija, de esas que bien elabora el Maestro, para darle la ventaja a Veracruz al 29’.

Fue entonces que Cruz Azul se sacudió un poco. Empezó a jugar un poco mejor y tuvo la grata aparición de Jorge Benítez para darle la igualada al minuto 54, luego de una gran jugada individual. Sí, con el paraguayo regresó el gol después de 392 minutos.

Pero este equipo parece que está empecinado en escribir una nueva historia decepcionante. Solo así se justifica que en un saque de banda su defensa permita dos remates de cabeza, el último de Juan Albín directo a las redes.

Lo demás fue una historia antes vista. Un Cruz Azul desesperado por la igualada, pero incapaz de lograrla. Pases y centro con mucho nerviosismo, pero poca convicción. La Liguilla se le va al conjunto de Tomás Boy, la pesadilla de los últimos tres semestres se vuelve a repetir.

Con 19 puntos, Cruz Azul ya no tiene el boleto en las manos. Tendrá que ganar sus últimos dos compromisos y esperar que alguno de arriba tropiece. A Boy se le cayó el equipo..