HIGINIO ROBLES LEÓN | CORTESÍA: LA AFICIÓN
23 de noviembre de 2017 / 09:39 p.m.

Cruz Azul quiso, pero no pudo anotar. América pudo hacerlo, pero falló la ocasión más clara que tuvo. El clásico entre La Máquina y las Águilas fue un partido emocional, el cuadro celeste que había visto la Liguilla por televisión en los últimos tres años salió a fajarse, fue el equipo que tuvo la pelota, pero también dejó en evidencia su falta de punch. Mientras América sigue sin levantar, su juego es pobre ofensivamente, y en el juego de ida un poco más porque jugó una hora con un hombre menos y cuando pudo ponerse en ventaja, Oribe erró un penal que hubiera cambiado la historia. El empate a cero sigue beneficiando a América, pero tiene el riesgo de que un gol celeste lo obligará a marcar dos goles. Todo se define el domingo en el Azteca.

Cruz Azul salió encendido y entendió mejor las condiciones del partido, el conjunto de Paco Jémez fue un equipo hambriento y lo dejó claro desde el inicio, La Máquina se hizo con la pelota y de inmediato se lanzó a buscar el arco americanista, que pasó muchos momentos de apremio, pero en cada uno salió airoso.

La banda derecha fue el flanco que decidió atacar Cruz Azul, pusieron a prueba a Carlos Vargas, el joven futbolista ejerció de lateral por izquierda ante la baja por lesión de Miguel Samudio. Miguel Herrera hizo lo posible por plantear un partido que se dirimiera en medio campo, pero su equipo fue superado, careció de pelota y se dedicó más a destruir que a construir. No viven buenos tiempos los americanistas y su tono futbolístico lo deja en evidencia.

Iba el cuadro celeste, muy ansioso, lo que lo llevaba a no tener tanta claridad en el eje de ataque, encontraba la manera de llegar con Édgar Mández, el español fue punzante, pero no determinante, la mayoría de sus centros terminaron en el cuerpo de algún americanista, aunque alcanzó a sacar una diagonal que Francisco

Silva remató con la derecha Agustín Marchesín empezó a ser el mejor futbolista americanista.
Bajaba las revoluciones Cruz Azul y América pretendía dar un paso al frente, pero el equipo del Piojo estaba roto entre líneas, no podía hacerse con el balón y lo tenía muy poco en su poder, sus mediocampistas eran incapaces de darle una pausa al juego y sus delanteros estaban completamente desapercibidos.

El segundo aire le llegaba a los celestes que de vez en cuando también encontraban a Martín Rodríguez, el chileno se mostraba voluntarioso, pero tampoco estaba entonado con las pulsaciones del juego. El encuentro pasó a competirse en medio campo, pero Cruz Azul seguía manteniendo el dominio ahí. Mateus Uribe, William da Silva y Guido Pizarro solo veían como pasaban por su zona los futbolistas cementeros.

Marchesín volvió a salvar un remate con la cabeza de Peñalba, tragaba saliva el americanismo, porque su equipo no estaba a la altura del partido, se llegaba a la media hora sin que hubiera podido tener un remate a gol y encima el partido se les vino encima cuando Mateus se fue expulsado por una plancha sobre el Cata Domínguez.

América reculaba unos pasos más, pero cuando más negro lucía el panorama, las Águilas encontraron con la acción más clara del partido cuando el Cata cometió un penal sobre Pablo Aguilar. Fue un momento en el que los peores presagios volvieron a asomarse en el estadio Azul. Oribe Peralta tomó la pelota y cobró con la derecha, pero Jesús Corona, ese portero que ha sufrido en los duelos contra el Cepillo le ganó la batalla, el portero tapó el tiro del capitán americanista y el estado emocional volvió a cambiar.

Apretó Cruz Azul en busca del gol, pero América entendió que era el momento de resistir, se parapetó sobre su área y se encomendó a su línea defensiva y a su portero. A La Máquina le ganó la ansiedad, porque tenía la bola, pero no la lucidez, quería asestar un golpe letal, pero no encontraba un hueco y tampoco tenía la paciencia para ello.

Resistió América y se fue al vestidor con un marcador favorable, porque dadas las condiciones seguía con un escenario favorable. En el complemento la película estaba clara, Cruz Azul mantendría el acoso sobre la portería americanista, y el conjunto de Coapa trataría de seguir con la fuerza defensiva que había presentado.
Al 57', Gabriel Peñalba volvió a tenerla, al mediocampista le cayó el balón en el área y chutó con la derecha, pero Edson Álvarez puso la cabeza para tapar el tiro que amenazaba con abrir el marcador. No encontraba tregua el equipo visitante, pero a los locales les seguía faltando el toque fino que los pusiera arriba en la pizarra. Méndez seguía causando estragos en cada duelo que tenía con Vargas.

La pelota se paseaba en campo americanista, trataba Cruz Azul por el centro, por al derecha y la izquierda, pero en cada centro aparecía un cuerpo americanista que alejaba el peligro. Jémez y el Piojo arengaban a los suyos, el entrenador español los mandaba al frente y el americanista pedía máxima concentración.

Jémez mandó a Martín Cauteruccio y Ángel Mena, entendió que América apostaba por el cero a cero. Al 76', Felipe Mora la tuvo, pero de nueva cuenta se topó con Marchesín, quien realizó una atajada bastante buena que mantenía en pie a su equipo. Lo volvió a hacer al 83' cuando contuvo otro disparo celeste.

América salió con vida del estadio Azul, pero sin dos jugadores porque sobre el final del partido Edson Álvarez también fue expulsado por una falta sobre Cauteruccio. El marcador le sigue dando el pase a semifinales, Cruz Azul tendrá que irse a jugar todas su balas al estadio Azteca, tendrá que salir a matar o morir, si no lo hace, su calificación a esta Liguilla quedará en una mera anécdota.

DP