EDUARDO ESPINOSA
14 de marzo de 2015 / 06:27 p.m.

De repente Cruz Azul pensó que con su defensa bastaba para brillar en el Clausura 2015, una línea tan sólida que no recibió gol en los primeros cinco partidos de esta temporada, y que fue lo único destacable que quedó de la pasada. Sin embargo, la concentración empezó a fallar en este sector y la mala racha aterrizó en La Máquina.

En estos momentos, Cruz Azul ya acumula tres juegos sin ganar en el torneo, dos derrotas y un empate es el registro reciente de un equipo que en las Jornadas 5 y 6 fue líder general; ahora, aunque se mantiene en el quinto puesto de la clasi­ficación, lo cierto es que su juego genera más dudas que certezas y como muestra está la desaprobación que recibió por parte de su a­ ción el sábado pasado cuando empató con Atlas.

Y es que el juego de esta Máquina parece muy calculado, con un planteamiento con pocas modi­ficaciones. En cinco de los nueve juegos que ha disputado, el equipo de Luis Fernando Tena se ha ido al frente en el marcador, y en esas mismas ocasiones cedió la iniciativa para buscar el contragolpe. En los primeros duelos le salió bien, pero el guión parece repetitivo y es probable que sus rivales también lo tengan memorizado, de ahí los malos resultados de las últimas fechas.

Aunque Tena todavía de­ ende su estilo, también tiene claro que debe atacar más y tal vez sacri­ficar esa solidez defensiva para buscar más goles.

“Debemos de ir a buscar más goles, también estamos muy conscientes que metemos pocos goles, entonces debemos sacri­ficar un poco esa solidez defensiva en busca de tener más llegada, debemos ir a buscar más goles porque además tenemos gente muy capaz en ataque. Este estilo es el mismo estilo que nos dio 36 puntos y fuimos líderes el año pasado, pero las circunstancias van cambiando, pero reconozco que nos hace falta más llegada a gol y en eso vamos modi­ cando el sistema de juego”.

Un equipo sin pegada

La preocupación de Tena no es para menos, pues de acuerdo a las estadísticas de la Liga MX, Cruz Azul tiene el tercer peor registro de remates a portería, es decir, las jugadas que han culminado con un remate en el marco contrario. En nueve fechas, La Máquina acumula 39, un promedio de 4.3 por partido, solo por arriba de Pachuca (37) y Jaguares (38), e igualado con Monarcas Morelia.

Incluso, en los remates totales (incluyendo aquellos envíos que no van directamente a la portería contraria), Cruz Azul es el segundo peor equipo en la Liga MX con 101 en total, solo rebasa a Jaguares que ha tenido 96.

Estas estadísticas justi­fican la pobre cosecha de La Máquina en esta temporada, en la que apenas ha marcado siete goles, empatado con la UdeG como la peor ofensiva del campeonato. El equipo de Luis Fernando Tena necesita tener 14.4 remates para lograr apenas una anotación, caso muy contrastante con el del líder Tijuana que con 6.9 remates logra una anotación en promedio, no en vano también es la mejor ofensiva con 18 tantos.

Tampoco hay manejo

Pero ayer, el tema que más ocupó al Flaco Tena fue el manejo de partido, ése que le ha fallado en los últimos tres compromisos.

“Hay la molestia de mi parte de saber que nos hemos equivocado, y eso es responsabilidad mía, porque nos hemos equivocado en el manejo del partido, en los últimos minutos donde se nos han escapado los puntos. Es en las áreas donde se de­finen los juegos y eso es una responsabilidad mía que tratamos de corregir”.

Incluso, reconoció que era parte de su estrategia jugar al contragolpe cuando tenían la ventaja, pero ahora las desconcentraciones defensivas han provocado que una sequía de triunfos.

“Nos salió muy bien en cuanto a aguantar los resultados cuando íbamos ganando o empatando, y después se pierde el control de la pelota, el rival empuja y ha acertado en pelota detenida; eso lo tenemos que corregir, sobre todo en tener más tiempo el balón y seguir preocupando al rival, que es en lo que hemos fallado, insisto que es responsabilidad mía y soy el primero en tratar de corregirlo”.

Por eso, hoy más que nunca, Tena tiene que despabilar a su equipo y hacerlo reaccionar, de lo contrario un nuevo fracaso se estará cocinando de manera prematura.