Eduardo Espinosa Bautista
20 de abril de 2015 / 08:50 a.m.

A los siete años, Rafael Baca tuvo que caminar por el desierto de Piedras Negras (Coahuila) para perseguir el sueño de sus padres, que era llegar a Estados Unidos para encontrar una vida mejor.

A los 24, ya convertido en un jugador profesional, regresó a México para perseguir el suyo: consolidar su carrera en la Liga MX con el Cruz Azul.

Pero no ha sido un camino fácil. En su primer año con La Máquina (2014) solo tuvo 80 minutos, números muy pobres que presagiaban su salida del club, tal como les pasó a Michael Farfán y José Villarreal, quienes habían llegado junto con él en diciembre de 2013.

Pero a Baca se le dio una nueva oportunidad, la que empezó a labrarse en la Jornada 1 de este Clausura 2015, cuando Luis Fernando Tena lo puso de titular ante Pachuca.

Desde ese momento ha sido de los elementos más regulares y solo se ha perdido dos juegos a causa de una lesión.

"Te soy honesto, pensaba que la oportunidad no iba a llegar, pero siempre me aferré a seguir trabajando, que no quedara en mí el no ponerle empeño al trabajo; sabía que lo primordial era el empeño y si quedaba, pues qué bien, si no, entonces ya no quedaba en mí, y si me tenía que ir a otro equipo, entonces lo haría con la cabeza en alto", coniesa Rafael a La Afición.

Pero el futbolista —ahora de 25 años— relata que la propia vida se ha encargado de cuajarlo para resistir las adversidades.

MÁS ALLÁ DE LA FRONTERA

Rafael abandonó su natal Tuxpan (Michoacán) para ir con su familia en la búsqueda del sueño americano.

Sin documentos —como miles de mexicanos lo hacen cada año—, la familia Baca hizo hasta tres intentos para llegar a Estados Unidos, específicamente a California.

"Cuando era niño las cosas no se estaban dando en el pueblo donde yo nací, así que mis papás decidieron que nos fuéramos a Estados Unidos y comencé ahí con el futbol", recordó.

En el país vecino, comenzó su carrera deportiva, eso sí, con algunos inconvenientes por ser indocumentado:"Yo había pertenecido a la academia del Galaxy mientras estaba en la universidad, pero ellos por mi asunto migratorio no quisieron meterse en problemas, y ahí fue cuando apareció San José Earthquakes, ellos me dieron la oportunidad y me ayudaron con mis papeles migratorios porque había entrado ilegalmente a Estados Unidos".

Antes de ser futbolista, Rafael Baca tuvo que ayudar a la familia trabajando como mesero en un restaurante italiano y después como valet, pero cuando entró a la universidad, se concentró solo en sus estudios y en el futbol.

Aunque en sus primeros años en territorio estadunidense no se libró de la discriminaciónque sufren muchos mexicanos.

"Cuando apenas había llegadoa Estados Unidos sí lo viví, no sabía hablar nada de inglés e ingresar al sistema educativo fue complicado porque todos se burlaban de mí, que no sabía pronunciar las palabras, pero eso me ayudó a saber estar contra la corriente y buscar salir adelante; ahí la mayoría de los mexicanos viven eso, el estar agachados, pero también es un país en donde puedes luchar", reveló Baca.

EL SUEÑO MEXICANO

Ya como profesional en la MLS, Baca tenía el anhelo de jugar en el futbol mexicano, sueño que se cumplió en diciembre de 2013, cuando le dijeron que había una oferta del Cruz Azul. "Me imaginaba regresar, eso sí lo tenía en mis pensamientos porque era mi sueño regresar a mi país y jugar en esta Liga, al llegar a Cruz Azul sí me sorprendió, estoy agradecido, sé que es una de las grandes instituciones y no es cualquier equipo", resaltó.

Tuvo paciencia, todo un año desapercibido, y ahora disfruta de su momento: "Gracias a todas esas burlas, esa discriminación o como se le quiera llamar, he formado un carácter de nunca darme por vencido y ahora en cada aspecto de mi vida lo he intentado manejar así. En Cruz Azul el año que tuve poca actividad me ayudó esa formación para no darme por vencido. Cuando se da lo de la primera jornada ante Pachuca me emocioné y pensé que era la oportunidad que había estado esperando en todo este tiempo".

Así ha sido la historia de Rafael Baca. Hasta hace unos meses, este joven egresado de la universidad Loyola Marymount en la carrera de Educación parecía engrosar la lista de jugadore sque han pasado por Cruz Azul sin pena ni gloria, pero le llegó la oportunidad y no la quiere dejar escapar.