EDUARDO ESPINOSA
22 de octubre de 2016 / 07:39 p.m.

Cruz Azul marcha rumbo al fracaso con paso firme y decidido. No hay más. A este equipo el tiempo se le agota y la Liguilla se le escapa, al grado que parece misión imposible. Justo cuando esta Máquina debería correr por su sobrevivencia, se tropieza una y otra vez frente a la portería enemiga. Al final, el conjunto de Tomás Boy está en la lona, esperando solo el conteo que lo sepulte en este Apertura 2016.

Lo de ayer fue la puntilla de la desesperación, tan inherente a este club. Contra Puebla necesitaba imperiosamente del triunfo para engancharse a la pelea, pero no lo logró; al contrario, sepultó más sus aspiraciones con ese gol de Álvaro Navarro de último minuto. 1-2 y Cruz Azul en vez de dirigirse a la Liguilla, se enfila con paso firme y sólido al abismo de la mediocridad, su lugar común en estos últimos dos años.

INCAPAZ EN CASA
De repente Cruz Azul se convirtió en su peor enemigo. En los primeros juegos tan displicente y frío, y en los últimos tan ineficaz y desesperante. Contra La Franja mereció ganar, pero a veces el futbol dictamina que los merecimientos no van de la mano con la realidad.

Para soñar con la Liguilla esta Máquina tenía que funcionar en casa, pero ya derrochó el primero de sus tres juegos que le quedan. Sí, fue mejor que su rival, pero le faltaron los goles para certificarlo, y se lleva un derrota tan fulminante que parece imposible que logre levantarse.

Ayer el visitante fue el primero que se animó a atacar. Apenas a los dos minutos Jerónimo Amione tuvo la primera del Puebla, con un disparo que alcanzó a pegar en el poste derecho de la portería de Jesús Corona. Tres minutos después, en una jugada a balón parado, Robert Herrera conectó un cabezazo sin marca, que se fue por arriba de la portería.

Pequeños avisos de que no sería una tarde placentera en el Estadio Azul, aunque realmente pocas han sido así en los últimos dos años y medio en los que el equipo se ha estacionado en la mediocridad de ver la Liguilla por televisión.

Pero bueno, aún así Cruz Azul tardó pocos minutos en responderle a La Franja. Al 7', Rafael Baca recibió un pase al espacio, llegó casi a línea de fondo y sacó una diagonal que le llegó a Jorge Benítez, quien sin pensarlo conectó de primera el balón y éste se estrelló en la base del poste de Campestrini.

Pero Puebla no venía de simple comparsa, La Franja también queria los tres puntos para aspirar a la Liguilla y alejarse del tema porcentual, fue así que al 17' Damián Escudero sacó un diaparo que obligó una gran atajada de Jesús Corona.
El juego estaba parejo, pero al minuto 22 se lesionó Adrián Aldrete y a Cruz Azul se la anuló un gol de Joffre Guerrón por fuera de lugar. Tan mala suerte o tan mal karma, ya no se sabe con este equipo.

Pero Cruz Azul era mejor y estuvo cerca de nuevo del gol por medio de Guerrón, quien controló una pelota y la orientó hacia la portería, para impactarla con un derechazo que se fue a estrellar en la base del poste de Campestrini.

Parecía cuestión de tiempo para que cayera la primera anotación; sin embargo, para desgracia de La Máquina, fue Puebla el que pegó primero al 37'. En tiro libre, Damián Escudero sacó un disparo que rebasó a la barrera y a Corona para anidarse en las redes. 0-1 y Cruz Azul contra las cuerdas, como ha sido en toda la temporada.

Pero ahora sí el conjunto cruzazulino reaccionó antes de que se le esfumara el primer tiempo, justo al 44' Aldo Leao prendió un rebote que quedó ahí en el área para emparejar los cartones y dejar la definición para el complemento.

El acoso de Cruz Azul estaba de manifiesto. El Gato Silva probó de larga distancia y su disparo se fue a un lado, después Guerrón picó el balón con un cabezazo, pasando por arriba de la portería. En 10 minutos La Máquina se había hecho del dominio absoluto, pero no encontraba el gol.
Así se diluyeron los minutos y las oportunidades de Cruz Azul por quedarse con la victoria. Tan ineficaz e incompetente.

De repente el partido pareció reescribirse en un guión de desgracia para este equipo, ya tan acostumbrado a estos golpes, pues justo cuando parecía que esto terminaría en empate -ya de por sí un mal resultado- apareció Navarro para mandar la pelota al fondo de la portería de Corona.
Golpe sólido y contundente. A Cruz Azul se le acaba la Liga y a Tomás Boy su tiempo en el club. La Máquina está en la lona, el conteo ha comenzado para decretar su fracaso; ahora, solo es cuestión de tiempo.