RUBÉN GUERRERO

16 de abril de 2015 / 12:51 p.m.

Con la misma cantidad de puntos (19) e idéntica presión, Cruz Azul y Tigres se encontraron en la grama del estadio Azul. La Máquina encaró el encuentro con lo mejor que tenía a su disposición, incluido Roque Santa Cruz componiendo el ataque, con todo y las dudas que habían permeado su desempeño antes del cotejo frente a los del Tuca Ferretti. La fórmula y apuesta le dio resultados a Luis Fernando Tena, pues el paraguayo anotó doblete y encaminó a su club al triunfo.

CON INTENSIDAD

El partido comenzó fuerte, trepidante. Cruz Azul no se guardó recato en su juego. Al minuto 3, en un tiro de esquina que logró conectar Francisco Maza Rodríguez para prolongar al trayecto del balón, Santa Cruz se elevó en el aire, conectó el esférico y derrotó a Nahuel Guzmán, perforando la meta enemiga. La tribuna gritó el tanto del paraguayo. La anotación celeste acabó con una racha de 304 minutos sin que los de La Noria le marcaran a Tigres.

Con el gol en contra, los de la Sultana del Norte trataron de responder, apretaron en la parte de arriba y mordieron al rival cada vez que estos tenían la posesión de la redonda. Sin embargo, el nerviosismo se hizo presente de la zaga felina, que con un despiste y un empujón sobre Alemao, de Iván estrada, se decretó penal a favor de los locales, cuando apenas se disputaba el 13’. Una vez más, con tranquilidad y fuerza, Santa Cruz se hizo presente en el marcador. El atacante guaraní definió con un potente disparo hacia el costado derecho de Nahuel.

En menos de 20 minutos de juego, Cruz Azul ganaba y ganaba con autoridad. Los celestes mantuvieron el orden defensivo y el hambre en la ofensiva, pese a que la ventaja era importante. Tuca Ferretti, desesperado, manoteaba, daba instrucciones desde su zona técnica, pero no lograba contagiar la intensidad y su ímpetu a sus pupilos; Luis Fernando Tena, más ecuánime, apenas si había festejado los goles con un par de aplausos.

El cierre del primer tiempo perdió aquello que hizo interesante la primera mitad de los 45 minutos iniciales: el vértigo. Tigres, por su parte, se dedicó a hilvanar toques en el mediocampo, intentando encontrar un recoveco en el planteamiento de La Máquina, pero le fue imposible ante la mejor defensiva del certamen (9 recibidos en 13 cotejos disputados). Cruz Azul se relajó, sí, aguardando lo que podía deparar un complemento en el que pudiera incrementar su ventaja.

FALTÓ REACCIÓN

En el segundo tiempo, Tigres comenzó con más vehemencia su iniciativa de ofender, de ir al ataque. Los celestes, tranquilos, aguantaron; los de casa respondían con argumentos firmes: pequeñas asociaciones, velocidad y desborde. Aunque el planteamiento táctico había funcionado para tomar ventaja, muy pronto, al 56’, Tena modificó su parado y le dio ingreso a Mauro Formica, que ofrecía mayor retención de la pelota, además de incrementar la posibilidad de crear volumen de juego en la última línea.

El aparato ofensivo de La Máquina perdió peso. Roque ya no corría lo mismo y Joao deambuló en la cancha sin éxito; Formica no consiguió lo que Alemao sí, más que asociarse, sumarse al frente y encontrar el espacio para llegar hasta el área de la visita. Con la inoperancia de su equipo, la afición comenzó con la silbatina en protesta del espectáculo en el terreno de juego. Las críticas arreciaban, al igual que lluvia sobre el césped.

Como última solución a la sequía del complemento, el Flaco mandó a Alejandro Vela para nutrir la banda izquierda, en sustitución de un Joao Rojas sin determinación en la misma parcela; con todo y las modificaciones, Cruz Azul no logró aumentar la ventaja en el marcador. Los celestes ofrecieron una óptima primera media hora en el inicio del duelo, pero se difuminaron en el segundo tiempo. Aún así, les alcanzó para conseguir el triunfo ante unos tristes Tigres.

La Máquina llegó a 22 unidades y no pierde en su casa desde el 21 de febrero. Mientras que los dirigidos por Tuca Ferretti culminaron en la grama del recinto de la Colonia Nochebuena con una racha de tres encuentros sin encontrar derrota en su andar. Ambos, con aspiraciones de entrar en la fase final del certamen.