18 de febrero de 2015 / 01:48 a.m.

Monterrey.- Juana tendrá –por fin– un lugar donde llorar la ausencia de su hija.

Sabrá dónde descansarán por siempre los restos de Brenda Damaris, y tendrá la oportunidad de llevarle flores.

Es así como se cerró una página, solamente una página, de este caso que destrozó por completo un hogar del municipio de García.

Brenda Damaris González Solís, de 25 años, fue privada de la libertad en julio de 2011, y sus restos, localizados a principios de febrero de 2012 en el parque La Huasteca, en Santa Catarina.

Fueron necesarios tres estudios periciales de ADN para confirmar la identidad de la víctima. El tercer peritaje lo realizó un equipo peruano.

Pero para su familia, las cosas no terminan allí. Es necesario seguir investigando para conocer la verdad de los hechos, y llevar a los responsables del crimen ante las autoridades.

"Voy a salir adelante, y tengo que salir adelante con ayuda de toda la familia, porque ahora no nada más es mi esposo y mis hijos. Mi familia creció a base de este dolor. Tengo mucha familia ahora en todas partes", recalcó la señora Juana Solís Barrios.

El ama de casa recuerda con infinito amor a la menor de su familia, quien le dejó un pequeñito.

"(Damaris era) Muy risueña… muy alegre. Era la alegría de mi casa. Ahorita, desde lo que le pasó a ella, ya no hay cumpleaños; ya no hay navidades; no hay nada", aseveró.

Tras confirmarse la identidad de la víctima, los restos aún están en el Servicio Forense de la Procuraduría, pues el acta de defunción contiene serios errores que deberán ser corregidos, aunque eso seguramente llevará un tiempo considerable.

"La familia dice que el acta de defunción con la que ellos cuentan, que aunque tiene datos falsos, tardó tres meses para ellos obtenerla. Entonces, probablemente vaya a ser este tiempo", comentó Irma Leticia Hidalgo, integrante del colectivo social FUNDENL.

La agrupación Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos de Nuevo León ha apoyado en todo momento a los familiares de Damaris.

Ellos acercaron al grupo de peritos peruanos que recolectaron las muestras de ADN y las enviaron a un laboratorio de Estados Unidos.

"Porque termina con la incertidumbre que tenían ellos desde hacía dos años, y entonces, digamos, se cumple con uno de los objetivos de toda investigación forense, que es el acceso a la verdad", señaló el antropólogo forense Franco Mora.

Por su parte, Jesús González Ramírez, miembro del colectivo, lamentó la colusión de las fuerzas del orden en la desaparición de muchos ciudadanos.

"El grado de complicidad en la guerra del narcotráfico es enorme, tanto a niveles operativos, agentes, policías de tránsito, etcétera", puntualizó.

FOTO Y TEXTO: AGUSTÍN MARTÍNEZ